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Todos los noviembre, desde 1997, la ciudad de viste de luto, tristeza y lucha, al recordar el primer triple feminicidio que sacudió a la región y al país. Hoy se cumplen 22 años desde la tarde en que las hermanas Paula y María Emilia González salieron a caminar con su amiga Verónica Villar y nunca más volvieron. Tenían 17, 24 y 22 años. Un entramado de impunidad provocó que hasta el día de hoy no se sepa qué fue lo que pasó ese 9 de noviembre de 1997.
Claudio Kielmasz fue el único condenado tras la investigación de los crímenes. Recién en 2001 se lo declaró culpable por el delito de secuestro agravado y reagravado seguido de muerte, con dolo eventual, y fue condenado a cadena perpetua. Pese al fallo, no hubo detalles de qué ocurrió esa tarde.
El único preso fue diagnosticado por los expertos como un "psicópata irrecuperable con profundo odio por las mujeres", y se encuentra alojado en la prisión de Senillosa. Su abogado defensor pide de forma reiteradas la posibilidad de salidas transitorias, aunque en septiembre pasado intervino la Cámara Federal de Apelaciones de Roca, que se vio obligada a emitir un dictamen luego de un rechazo del Juzgado Federal 2 de Neuquén capital. Ambas resoluciones fueron negativas.
Dante Caballero, junto a su perra Ámbar, encontraron el primero de los cuerpos en la zona de Los Olivillos, en cercanías a Ferri. En 2017 volvió al lugar junto a LM Cipolletti y contó cómo fue el hallazgo la mañana del martes 11 de noviembre de 1997.
Ofelia transformó el dolor en lucha, e integra las organizaciones de mujeres de Cipolletti. Todos los años encabeza la marcha en pedido de Justicia y afirma que el triple crimen fue un triple feminicidio porque existió un Estado que garantizó la impunidad.
Agustina Bonetti tenía dos años y medio cuando asesinaron a su madre, María Emilia González. Al cumplirse 20 años del triple crimen habló con LM Cipolletti y dijo que recién a los 15 años vio el primer informe. “Fue difícil saber que nadie hizo nada, ni la policía ni la justicia, y que el juez avaló todos los errores que se cometieron. Mi mamá tenía muchos sueños, siempre se hizo cargo de todo y la verdad es que me hubiese gustado conocerla más, pero me la arrebataron", contó.
"Me hubiese gustado conocer más a mi mamá pero me la arrebataron"
"Ámbar se quedó inmóvil mirando el cuerpo de Verónica"
"Kielmasz es un psicópata que no debe estar en libertad"
"La llave la tiene Kielmasz, pero ya perdí la esperanza"