Secuestraron 350 kilos de asado trucho antes del Día del Padre

El cargamento venía desde La Pampa.

Un hombre de Picún Leufú perdió 50 mil pesos de mercadería clandestina al intentar pasar 350 kilos de carne de vaca camuflados en el interior de una camioneta Chevrolet S10. Llevaba un cargamento de carne con hueso, que no puede atravesar la región, justo en la víspera del Día del Padre, pero no podrá vender ni siquiera un gramo.

El botín fue secuestrado ayer por la mañana, durante un control de rutina que desplegó la Policía Caminera sobre la Ruta 22, a la altura del kilómetro 1212, cerca del cruce con el acceso a la Isla Jordán.

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Cuando los efectivos revisaron el vehículo y dieron con los 30 costillares vacunos, convocaron al personal del departamento municipal de Abasto e Introducción Bromatológica para su decomiso. Según informó su titular, Antonella Landolfo, la mercadería había sido adquirida en un frigorífico de La Pampa y tenía como destino las ciudades de Cipolletti y Neuquén. “Iba a ser vendida a clientes particulares”, acotó.

El ingreso de carne con hueso desde La Pampa es permanente por el alto rédito económico que genera la venta ilegal: se compra a bajo precio y se vende a más de $140 el kilo. Por eso los secuestros se repiten con frecuencia.

Esta vez, la carne se encontraba en el asiento trasero de la camioneta, oculta entre prendas de vestir y bolsas de residuos. Landolfo aseguró que el hombre no pudo acreditar documentación que avalara la procedencia de la mercadería ni sus condiciones sanitarias, y el vehículo no se encontraba habilitado para el transporte de carne.

Además, advirtió que la carne se encontraba junto a otros elementos no compatibles para su traslado, como bolsas, una llave de cruz y ropa, pero no había perdido la cadena de frío. “La mercadería tenía entre cuatro y cinco grados centígrados”, detalló. La baja temperatura ambiente ayudó a que la mercadería no perdiera la cadena de frío, pero igualmente, por no contar con ninguna certificación sobre su procedencia, no era apta para el consumo.

Toda la mercadería fue decomisada por el personal de Abasto y seguramente tendrá como destino la perrera municipal de la Isla Jordán o su destrucción. Eso lo decidirá el Juzgado de Faltas.

El titular de la camioneta fue sancionado con un acta de infracción pero pudo seguir viaje, junto a una mujer que iba de acompañante, ya que los papeles del rodado estaban en regla.

Se sabe que el hombre no se resistió, pese a haber perdido un botín considerable que fue valuado por él mismo en 50 mil pesos.

“Las personas que hacen estas cosas siempre son las mismas y saben a lo que se enfrentan si la Policía descubre su accionar”, concluyó la jefa de Abasto.

La reincidencia es cada vez mayor, lo que demuestra la existencia de un negocio sostenido a través de la venta de carne clandestina. Sin embargo, hasta ahora no se hicieron operativos en ningún local comercial.

$50.000 El valor de reventa de los costillares en los mercados minoristas de la región.

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