Se preparan para resistir el desalojo judicial
Además, ya han decidido hacer una movilización para hacer oír sus reclamos a las autoridades municipales porque consideran que el predio que usurpan es ahora su “lugar para vivir”. Han definido también apelar, a través de la abogada Ana Calafat, el fallo del juez Alejandro Cabral y Vedia, quien los conminó a abandonar la ocupación.
Con cada día que pasa y la cercanía del momento de la expulsión, los habitantes de la toma se tensionan un poco más y las expectativas se tornan inquietantes. La resolución de Cabral y Vedia la recibieron durante la semana que pasó y tienen solamente diez días para acatar la disposición judicial.
Lilia Calderón, referente de los ocupantes, dijo ayer que la asamblea realizada hace algunos días “votó resistir” pero además se resolvió tomar una serie de recaudos para “defender” el asentamiento ilegal.
Cada una de las familias afincadas se ha dedicado en los últimos tiempos a prepararse para rechazar el accionar de quienes intenten echarlas, indicó. Y señaló, además, que se han decidido acciones de lucha colectivas, como instalar neumáticos viejos en los principales accesos y en otros lugares estratégicos del sector, a modo de barricadas.
“No nos vamos a ir de aquí”, enfatizó la dirigente. Calderón ratificó que los ocupas no están dispuestos a trasladarse hasta el Distrito Vecinal del Noreste, como ha propuesto en varias ocasiones el intendente Alberto Weretilneck. “Acá todo el mundo ha invertido, algunos 7.000 u 8.000 pesos, para hacer su vivienda propia. No nos vamos a ir de este lugar”, enfatizó.
Advierten que ocupantes comenzaron a armarse
La gente que reside en el asentamiento habría adquirido revólveres y hasta explosivos para enfrentar a la policía.
Fuentes cercanas a la toma que se instaló en el sector de Circunvalación y Naciones Unidas, conocida como Barrio Obrero A, advirtieron que dentro de la ocupación hay gente que comenzó a adquirir armas y otro tipo de elementos para defenderse ante el eventual desalojo.
El temor a quedarse sin un lugar para vivir habría llevado a los integrantes de la toma a adquirir revólveres y según se dijo hasta explosivos.
Es por eso, que sectores cercanos a la población de Barrio Obrero A llamaron al diálogo y a la paz social, mientras que pusieron de relieve que se prometieron terrenos, "pero no se especificó adónde se alojaría a la gente y cuándo llegaría la respuesta"
Por otro lado, se destacó que el asentamiento no fue organizado, sino que surgió de forma espontánea ante la emergencia habitacional que aqueja a los sectores con menos posibilidades económicas para enfrentar el pago de un terreno.
"Las tierras están abandonadas desde hace 40 años y el dueño dice que entraron aprovechando que él no se encontraba en el lugar", señalaron.







