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Los caballos con rulos rionegrinos estarán en La Rural de Buenos Aires

Los llamativos equinos rionegrinos serán parte de las atracciones de la Expo Nuestros Caballos 2024, que se desarrollará en La Rural de Palermo.

Del 28 de febrero al 3 de marzo, los caballos con rulos que son únicos en nuestros país y son criados por cabañeros rionegrinos, podrán apreciarse en una de las muertas de equinos más importantes de Sudamérica: La Expo Nuestros Caballos 2024, que se desarrollará en La Rural de Palermo.

Yeguada Rodríguez es el nombre de la cabaña radica en Maquinchao que cría los exóticos caballos con rulos, únicos en nuestro continente. Los animales son conocidos como los “Crespos de la Meseta”, debido a que presentan la particularidad de tener un pelaje con tupidos rulos, y que por cientos de años habitaron en la zona de la Meseta de Somuncurá, que ocupa un extenso territorio del centro y sur de la provincia.

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El veterinario Gerardo Rodríguez, que además de producir ganado lanar, dedicó buena parte de su vida profesional a los caballos en un vínculo no solo laboral, sino también pasional. Rodríguez junto a su familia son quienes se dedican a la cría y reproducción de los misteriosos animales.

Después de graduarse en Tandil trabajó en el ejército, en varios haras y en el Senasa. Precisamente en ese organismo le encomendaron hace unos 15 años una georreferenciación de animales en la meseta y como él conocía la zona y debía recorrerla en moto, otra de sus aficiones, aceptó. Durante algo más de dos años cumplió esa labor, y fue cuando se encontró con la sorpresa.

“Ahí vi el primer caballo con el pelaje ondulado que me llamó la atención. Pensé que estaba sudado o enfermo. Pregunté en un puesto y me contaron que antes había muchos en la zona”, recordó.

Pero los mismos lugareños le indicaron que la población comenzó a decrecer hasta casi desaparecer por la sequía y la falta de pasturas. Por eso casi no se veían.

En aquel momento resolvió volver al pago tras varios años de ausencia y comenzó a comprar algunos ejemplares enrulados con la idea de formar una tropilla, por el placer de tenerlos y criarlos.

Pero junto su pareja Andrea, también nacida en el lugar que comparte su entusiasmo campero, fueron más allá e indagaron por internet acerca de la peculiaridad de estos equinos y encontraron que en Estados Unidos también había con el mismo tipo de pelaje.

Se contactaron con los criadores de ese país, quienes les ofrecieron realizarles ADN con la colaboración de la Universidad de Texas. Para eso enviaron muestras de pelos para ser examinados, y los análisis determinaron que no eran de la misma clase, aunque tenían en común un gen que había mutado, que es el que determina el rizo del pelo.

El hallazgo patagónico despertó el interés en el país del norte y en 2019 recibieron la visita de Mitch Wilkinson, biólogo de la Universidad de Texas, quien los ayudó a seleccionarlos y los animó a registrar algunos ejemplares en la Asociación Bashkir Curly, donde asientan estos caballos.

Así nació Yeguada Rodríguez, el emprendimiento familiar dedicado a la cría y venta, que posee una tropilla con hembras y machos seleccionados que ya dieron algunos potrillos.

Cómo son los caballos con rulos

En Estados Unidos, está raza es conocida como Bashkir Curly y en nuestro país, Rodríguez detalló que se denomina Crespo de la Meseta.

A primera vista, parecen muñecos de peluche gigantes, pero son animales por demás resistentes. Hay que tener en cuenta que pasan sus días en un entorno inhóspito, con temperaturas invernales que llegan a los 20 grados bajo cero.

Entre algunas de sus características, estos equinos se destacan por su carácter afable, docilidad y su gran capacidad de aprendizaje. Son muy pacientes, sobre todo con niños, personas miedosas y con capacidades diferentes.

En el caso de los machos, alcanzan su tamaño definitivo entre los seis y siete años de edad, con una alzada que oscila entre los 1,42 y 1,5 metros.

Su rasgo distintivo es su elegante pelaje rizado, que crece entre los meses de abril y octubre. Son muy suaves al tacto y se ha comprobado que su pelaje presenta similitudes al mohair y hasta puede ser hilado.

Son animales mansos, rústicos e hipoalergénicos y por sus cualidades, son ideales para realizar equinoterapia, equitación de niños o simplemente disfrutar de su compañía.

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Rastreando los orígenes

Con la tropilla establecida, Sede recordó que a partir de 2016 comenzaron a rastrear información para conocer el origen de sus caballos.

“Fueron años buscando y no encontramos nada”, recordó. En ese rastreo por la web, encontraron en Estados Unidos una asociación denominada American Bashkir Curly Registry, que los derivó a la International Curly House Organization y sobre todo, a una figura clave para desentrañar el misterio: el Dr. Mitch Wilkinson.

Este profesional entabló contacto con el matrimonio argentino y juntos comenzaron un largo derrotero para enviar muestras genéticas de los caballos con rulos. Durante meses planearon como superar el escollo que significaba enviar las muestras desde Maquinchao a Texas y si bien llegaron, no pudieron ser procesadas.

Ante esta situación, Wilkinson decidió viajar a nuestro país y recolectar el material de primera mano. Corría 2019 y los resultados fueron por demás impactantes: se descubrió que el gen que permite la mutación de rulos en estos caballos hallados en Río Negro, no contiene la misma carga genética que en Estados Unidos o en Rusia.

“Tienen una mutación única en el mundo y quedaron impactados de que encontráramos estos caballos en Sudamérica porque no existen y nadie tiene un registro”, detalló Sede y confirmó que la tropilla de “rulitos” que está en Río Negro es única en toda Sudamérica.

Cuatro posibles orígenes

Existen cuatro versiones sobre cómo llegaron estos ejemplares a nuestro país. La primera de ellas se remonta a 1536, cuando Don Pedro de Mendoza, gobernador de la colonia española, introdujo 100 equinos de trabajo y de guerra provenientes de Cádiz al territorio.

Tras la huida de los españoles, los caballos quedaron abandonados y comenzaron a reproducirse de a miles, poblando gran parte de la Argentina. Muchos años después, al regresar a la zona, observaron que los equinos de algunos sectores habían desarrollado el característico pelo rizado.

Una segunda teoría incluye una excursión llevada a cabo por el obispo franciscano Hernando de Trejo, que en una expedición realizada en el sur argentino entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII ingresó ejemplares de esta raza.

La cuarta posibilidad nace a partir de una versión que menciona que estos caballos llegaron desde el norte, cruzando el estrecho de Bering y que eran originarios de la región rusa de Bashkiria. “Lo cierto es que se mantuvieron vivos y en manadas en las tierras inhóspitas, hostiles y poco pobladas de la meseta de Somuncurá durante muchísimos años”, concluyó Sede.

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