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Prevenir para cuidar a la mujer

Se deben realizar todos los esfuerzos necesarios para evitar que las féminas sean objeto de abuso sexual y de violencia.

Con motivo de recordarse el Día Internacional en Conmemoración y en Repudio a toda forma de Violencia hacia las Mujeres, se llevó a cabo ayer, con gran repercusión de público, la Jornada Creativa, Expresiva, Lúdica, Reflexiva y Expositiva que organizó el Servicio de Violencia Familia «Ruca Quimei» de la Municipalidad.
Durante el encuentro, realizado en instalaciones de la Asociación Española, quedó en claro que la violencia contra las féminas está en crecimiento en la sociedad cipoleña y también a nivel nacional. En el caso de la ciudad, ha disminuido la edad tanto de las víctimas como de los agresores, con lo que el problema tiende a hacerse más vasto y complejo.
Estuvieron presentes la titular del «Ruca Quimei» Liliana Paredes, la secretaria de Acción Social de la comuna Mabel Rigoni y el psiquiatra, psicoanalista y cooperativista Alfredo Grande, especialista que brindó una disertación sobre «El abuso sexual, un delito de lesa sexualidad e impacto social».
Paredes, reflexionando sobre el drama de la violencia contra las mujeres, dijo que «la sociedad sabe sobre el tema, lo vive en carne propia, lo vive todos los días, lo que pasa es que es más fácil hacerse el distraído y esconder la mugre bajo la alfombra. Nosotros, los que trabajamos en esto, estamos muy preocupados. Pero no es una responsabilidad sólo de quienes trabajamos», expresó.
Manifestó que «nuestra preocupación es porque nosotros, antes, atendíamos a un porcentaje de mujeres que tenían entre 25 y 35 años y hoy estamos atendiendo a jovencitas y muchachitos jóvenes entre 15 y 16 años. Es decir que hemos bajado diez años la edad de las personas afectadas. La violencia comienza más tempranamente porque es lo que los ha nutrido y lo que han mamado de una sociedad que es injusta y absolutamente violenta».
En tanto, Grande enfatizó que «el violento no es un enfermo. Quiero decir, puede ser o no un enfermo, pero no es que sea violento porque es enfermo. Hay enfermedades que generan violencia pero ese no es el tema. El violento es alguien que aprendió, que le enseñaron y que fue educado en la violencia».
Consideró que en el país, para tratar el problema, «ni siquiera se hace lo necesario. Yo no puedo hablar de Cipolletti, pero a nivel nacional, los recursos que destinan a estos programas son absolutamente insuficientes y  los profesionales que se dedican a estos temas están todos desbordados».

“Se debe dar una batalla cultural”


El psiquiatra y psicoanalista Alfred Grande destacó la necesidad de dar un enfoque al fenómeno de la violencia contra las mujeres enmarcándolo «en lo que se denomina la batalla cultural. Esto es un tema cultural; por supuesto que también es político, económico, social y familiar, pero básicamente cultural. Y justamente cambiar un paradigma cultural es una tarea cultural pero de largo aliento».
Expresó que reuniones como la de ayer en Cipolletti «son importantísimas para ir despertando un poco la conciencia, que vaya más allá de los grupos involucrados. Porque si lamentablemente una causa, por noble que sea, queda limitada a los damnificados directos, se va agotando».
Aseguró que no le gusta «cuando se habla de erradicar el flagelo porque ésa es una terminología muy espectacular pero completamente inútil, realmente, lo que hay que hacer es prevenir. Primero creando otra cultura, que tenga que ver con la educación y con salir de los estereotipos que se manejan en los medios masivos, con salir de cuestiones contradictorias, donde se dice una cosa y se hace otra, y sobre todo, parar lo que es la promoción de la violencia».
Indicó que junto a grupos que «tratan de evitar la violencia, hay muchísimos grupos, algunos institucionalizados, que hacen gala de la violencia. Por ejemplo, en mi opinión, que no se pueda discutir seriamente sobre educación sexual o sobre el tema del aborto, es una forma de violencia. Porque las mujeres que se hacen abortos y mueren por abortos, son violentadas por un sistema que ni siquiera les permite políticas sanas de anticoncepción. Formas de violencia hay muchas, además de la violencia familiar, está la violencia institucional y a veces la violencia estatal es mucho más dañina».

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