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Denunciado por violación puede zafar por la demora de la Justicia

El denunciado podría ser sobreseído por la demora en el proceso de la Justicia. Una de las víctimas es sobrina del acusado. La familia pide que se acelere el juicio.

Denunció a su tío por abusos reiterados y una violación. El caso llegó a juicio, pero incontables demoras en el proceso judicial pueden beneficiar al acusado. El tormento comenzó con los abusos y golpizas y continuó con un duro camino en búsqueda de justicia. La familia reclama que se concrete el juicio, sin más demoras.

“La primera vez que pasó fue cuando Juli tenía 11 años, ella estaba jugando y él (su tío materno) se acercó y le tocó la vagina mientras le daba un beso en el cuello. Juli no entendía qué pasaba, quedó perpleja. Desde ese momento, cada vez que ella, junto a su hermano, iban a pasar unos días a casa de su tío para jugar y compartir con su primo, él abusaba de ella. Su tío era como un segundo papá, en quien confiaba. Al fin y al cabo, era el hermano menor de mamá”, relató Cynthia, madre de la víctima.

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La mujer detalló que “todos los abusos fueron en Villa Regina y uno, el más grave, en la localidad de Miramar, en unas vacaciones de verano, donde la violó. Luego de cada abuso él la golpeaba, la culpaba y amenazaba” para que no lo delate.

Según consta en los informes, tanto, psicológicos como psiquiátricos, la víctima aun sufre de “estrés postraumático a causa del abuso sexual infantil sufrido”.

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La Justicia de Villa Regina imputó y dejó en prisión preventiva al hombre acusado del estremecedor caso de violencia de género.

La Justicia de Villa Regina imputó y dejó en prisión preventiva al hombre acusado del estremecedor caso de violencia de género.

Cuando pudo relatar los ataques, los padres de Juli realizaron la denuncia. Fue el 30 de abril de 2021. La investigación quedó a cargo de la fiscal Vanesa Cascallares. Las primeras medidas investigativas comenzaron el 25 de agosto de ese año, se formularon cargos por abuso sexual, reiterados, agravado por ser el imputado el encargado de la guarda de la menor y por resultar un grave daño en la salud mental de la víctima, todo en concurso ideal con coacción (amenazas).

“A partir de ahí, se tornó difícil avanzar. Turnos de pericias que fueron suspendidos y reasignados de tal modo que lo que debió demorar entre dos o tres meses, llevó casi nueve meses realizarlo. Lo mismo sucedió con las audiencias, que eran fijadas y a días de su realización, se suspendían y reprogramaban”, relató la madre de la víctima.

Todas las medidas dilatorias eran hechas a pedido de la defensa técnica del imputado. Tras más de tres años desde la denuncia penal, finalmente se llegó a la etapa de juicio.

El juicio está en riesgo

El debate debía realizarse este mes, pero no sucedió. Unos días antes de su inicio, nuevamente se notificó la suspensión y reprogramación, por lo que el juicio se pospuso un mes más.

Entre tanto, si la situación procesal del imputado no queda resulta para el 25 de agosto próximo, es decir que haya transcurrido la audiencia de juicio y la de impugnación, la defensa podrá solicitar el sobreseimiento, abriendo una nueva etapa de discusión procesal que, como tal, llevará más tiempo sin respuestas para la víctima.

“Juli era una niña alegre, segura, determinada, que acababa de finalizar su primaria cuando comenzó toda esta violencia, por lo que ya en el secundario era una chica retraída, insegura, que evitaba salir y que cuando pudo recordar las situaciones por las que le hizo pasar, se destruyó. Atentó contra su vida, motivada porque él la había convencido de que eso había pasado por culpa de ella. Dejó de comer, llegó a pesar 42 kilos, con 1.70 de altura. Perdió todo interés social. Comenzó terapia, y todavía hoy, 9 años después de los abusos, está medicada por el psiquiatra", contó su mamá.

Cada vez que el proceso tiene un traspié, ella tiene una recaída porque vuelve la voz de él a resonar en su interior diciéndole que no le van a creer porque ella era la responsable. Hace más de tres años desde que Juli tuvo el valor de hablar, de denunciar. Porque hay que ser valiente para enfrentar a tu agresor, pero también hay que ser valiente para pasar por un proceso judicial habiendo sido víctima desde los 11 años”, agregó Cynthia.

El pedido de la familia a la Justicia

Lo que hoy piden desde la querella y, sobre todo, Juli con su mamá, su papá y sus hermanos, es que “no se siga prorrogando el proceso y que se obtenga una respuesta antes de que opere el vencimiento el próximo 25 de agosto, porque si eso sucediera, el proceso continuaría extendiéndose por reposición de plazos, y revictimizando a Juli, quien sigue esperando respuesta”.

Cada prórroga, cada nueva espera, reaviva el dolor, la justicia se convierte en una aspiración que poco a poco se diluye, atentando nuevamente contra su salud mental. Juli tenía 16 años cuando lo contó, en estos días cumple 20, fue paciente y esperó, ya soportó y lloró las idas y venidas del proceso. El dolor no puede extenderse. Así como Juli, muchas víctimas necesitan justicia para comenzar un camino de sanación.

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