Pirotecnia ilegal, camuflada como artículos de bazar

Usó el CUIT de otra persona para comprarla por internet. Lo atraparon.

Hecha la ley, hecha la trampa. Algunos vecinos de Cipolletti que quisieron a toda costa vender o comprar pirotecnia ruidosa recurrieron a todo tipo de artilugios, algunos de los más insospechados. Es el caso de un hombre que utilizó el CUIT de otro comerciante para comprar por Mercado Libre, y de manera legal, un abultado cargamento de petardos que rozó los 40 mil pesos.

Quedó en evidencia porque el vendedor no le envió la encomienda a su domicilio personal, sino a la razón social del comerciante que se correspondía con el CUIT ofrecido. La mercadería venía disfrazada con el nombre de “artículos de bazar”.

El hecho ocurrió luego de la Navidad. El empresario, a quien usufructuaron su razón social, tenía que pagar 710 pesos por gastos de envío. Se opuso porque no había comprado nada, pero insistieron en el pago y se dirigió al correo. Allí retiró la encomienda, que decía “artículos de bazar”, y al abrirla se encontró con un arsenal de fuegos de artificio de toda longitud y grosor.

Quiso averiguar quién había hecho la compra de tamaño paquete. Así fue que primero consiguió el número de teléfono del particular, lo llamó, lo ubicó y le solicitó que por favor no vuelva a hacerse pasar por él para concretar ese tipo de maniobras delictivas. Igual, le entregó el paquete y no supo más nada de él.

“Es un grave error prohibir la pirotecnia. Hay que permitirla, bajando los decibeles. No hay manera de controlar esto. Hay que rever la ordenanza que se aprobó”, dijo José Luis Bunter, presidente de la Cámara de Industria y Comercio.

Dado que se trataba de una gran bulto, todo hace suponer que el cargamento no era para uso personal, sino que su destino indefectible era la reventa.

Tal vez haya adquirido la mercadería de forma legal en otra provincia donde no está prohibida. Sin embargo, su envío fue totalmente encubierto e ingresó a la ciudad de manera ilegal y peligrosa.

La Cámara de Comercio tomó conocimiento de esta situación y se valió del ejemplo para probar que la prohibición genera una oportunidad de negocio ilegal que es prácticamente imposible de controlar. Otros vecinos, por ejemplo, citaban a sus potenciales clientes en una casa, pero entregaban la mercadería en otro domicilio contiguo.

Para el titular de la CIC, José Luis Bunter, “es un grave error prohibir la pirotecnia. Hay que permitirla, bajando los decibeles”. Y aseguró que todos los explosivos que estallaron en la noche cipoleña durante las fiestas, ocasionando problemas a perros y vecinos, se vendieron de forma clandestina en casas particulares. “No hay manera de controlar esto”, reiteró.

Por eso, consideró que no corresponde echarle la culpa al Municipio. En todo caso, advirtió que sería necesario volver a dialogar con los concejales y rever la ordenanza que aprobaron.

PETARDOS

Crecimiento de la venta clandestina

“Las bombas de estruendo no se vendieron en los negocios habilitados, todos ellos fueron inspeccionados por los inspectores, inclusive los depósitos. Pero a las casas de particulares no pudieron ingresar porque para eso necesitan una orden de allanamiento”, explicó el presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Cipolletti, José Luis Bunter. Aseguró que los particulares están identificados y que es necesario trabajar en conjunto para denunciarlos y, pensando en las próximas fiestas, instrumentar un mecanismo de control que frustre sus negocios irregulares.

“Esto no se frena así nomás. Todos tenemos que poner un poco de nosotros. No prohibir, pero sí pelear para que se desestime la compra de pirotecnia ruidosa, que es cultural, y apuntar hacia otro mercado”, concluyó. La proliferación de la venta de petardos en casas particulares ocurrió, de igual manera, en Neuquén.

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