Pidieron perpetua para el chapista que mató a su papá

La fiscalía también reclamó que Víctor Ibáñez Sepúlveda sea condenado por un abuso sexual.

En medio de las sorpresas que produjeron las declaraciones de familiares y allegados al chapista Víctor Ibáñez Sepúlveda, la fiscalía reclamó un castigo de prisión perpetua por el crimen de su padre Pío Ibáñez y el abuso de la pareja. La sentencia se conocerá la semana que viene.

El pedido de los acusadores era previsible y tenía relación directa con los delitos atribuidos al acusado: homicidio calificado por el vínculo y abuso sexual. El trámite se concretó ayer y estuvo precedido por el último testimonio, donde su empleador remarcó que era una persona muy trabajadora y uno de los mejores chapistas de la ciudad. Ibáñez Sepúlveda se desempeñaba desde hace tiempo en un taller mecánico y se había ganado el respeto del dueño como también de muchos compañeros que aprendieron de él. Por esta razón, su acción criminal del 18 de septiembre de 2017 causó una gran estupefacción y muchos interrogantes debido a que se destacaba por su buena conducta en el ámbito laboral.

La acusación fue responsabilidad del fiscal Martín Pezzetta, quien requirió la máxima pena prevista en el Código Penal argentino. Por su parte, la defensora oficial Silvana Ayenao no puso objeciones y sólo anticipó que impugnará el veredicto de responsabilidad; en los alegatos, la representante legal de Ibáñez planteó que hubo un enfrentamiento entre padre e hijo y solicitó que se le adjudique un exceso en la legítima defensa.

Al iniciar su alegato, Pezzetta señaló que si se tiene en cuenta la calificación legal, la única condena posible para el caso era la de prisión perpetua. Sin embargo, repasó algunas declaraciones escuchadas durante el juicio de responsabilidad que fueron ofrecidas como pruebas para la audiencia de cesura.

El fiscal refirió las características de la personalidad mencionadas por los testigos y el contexto familiar del imputado y de la víctima.

“Todo lo escuchado durante el juicio, incluidos los testigos aportados por la defensa, corroboraron que Pío Ibáñez honró su rol de padre. Trató que la familia esté unida y que todos sus hijos trabajen o estudien e incluso fue a buscar a su hijo al vecino país de Chile cuando comenzaba a tener problemas de conducta”, apuntó Pezzetta.

Adicciones y un gran trabajador

Lo sucedido con Víctor Ibáñez Sepúlveda, de 37 años, tendría relación directa con una marcada adicción al alcohol. Su empleador, por ejemplo, resaltó que en general los lunes no iba a trabajar y sin embargo, el resto de los días, cumplía con extensas jornadas. El día del brutal crimen de su papá Pío se habían reunido para festejar la independencia chilena en una vivienda ubicada en el barrio Costa Sur.

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