Pequi Bastonero enfrenta cargos por grooming en Neuquén

Lo acusan de acosar sexualmente a una menor.

Oscar Alfredo “Pequi” Bastonero, un cipoleño condenado e investigado por estafas en la región, será acusado por acosar sexualmente vía Whatsapp a una adolescente de 15 años, delito que se corresponde con la figura del grooming.

“Es la primera causa que se inicia en Neuquén por grooming y nace a partir de una investigación por estafas que se le realizaba a este hombre”, confió el fiscal neuquino de Delitos Sexuales Gustavo Mastracci.

La audiencia de acusación fue fijada por la Oficina Judicial (Ofiju) para el lunes 23 y a la fiscalía la acompañará la Defensoría de los Derechos del Niño y el Adolescente de la vecina provincia.

La maniobra que se le atribuye a Bastonero surgió a partir de un profiling digital que le realizaba la Policía neuquina en una investigación por una estafa a decenas de familias valletanas con la venta de terrenos en un loteo en la zona limítrofe de Neuquén con Plottier. El monto de la estafa superaba los 400 mil pesos.

Durante esas pesquisas surgieron, entre el 24 y 27 de julio de 2016, contactos por Whatsapp con una adolescente, “a sabiendas de que tenía 15 años y era menor de edad”, revela el expediente judicial.

En esas comunicaciones, Bastonero le proponía mantener encuentros de índole sexual con mensajes explícitos.

Además, fueron secuestradas fotos que enviaba el hombre a la víctima donde exhibía el pene y otras en las que aparece masturbándose. “Incluso, incitaba a la chica a que lo imitara y le enviara fotos de ella desnuda”, confió un investigador del caso.

Todo ese material acompañará la acusación fiscal contra el cipoleño.

Los especialistas en abuso infantil enmarcan el accionar de Bastonero en la figura del pederasta, porque no sólo busca por la red pervertir a una menor para que tome fotos de su cuerpo desnudo, sino que además intenta concretar un encuentro real donde se materializará el abuso.

4 años de prisión efectiva es el máximo que contempla el delito de grooming.

Una ley impulsada por una cipoleña

El grooming se hizo conocido en la región a partir de las presentaciones judiciales realizadas por una vecina cipoleña, Rosa Castro, quien denunció a un comerciante de 38 años por el acoso virtual a una de sus hijas menores. Debido a que no había legislación específica sobre el tema, el hombre fue condenado por el delito menor de exhibiciones obscenas y se le impuso una pena en suspenso.

Frente a esta situación, Castro decidió iniciar una campaña, que desembocó en una ley sancionada por el Congreso en el 2013.

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