Paula y Fonso, una pareja que no conoce fronteras

Se cansaron de la rutina y empezaron una romántica aventura.

Katia Giacinti

giacintik@lmneuquen.com

Mientras muchos creen que el amor y la libertad son sentimientos que nada tienen que ver el uno con el otro, algunas parejas demuestran que son dos sueños que pueden convertirse en realidad juntos, por tierra y sin mapas que guíen su camino. Es la historia de la cipoleña Paula Calvet y su pareja, Idelfonso Galibert, quienes se conocieron en Buenos Aires seis años atrás y viajaron por toda América Latina cumpliendo una única misión: ser felices y dejarse llevar. Hoy están a la espera de su primera hija a quien llamarán Ámbar, en honor a una piedra preciosa mexicana.

Paula tiene 29 años, nació y se crió en Cipolletti, pero se fue a Buenos Aires a estudiar Diseño de Interiores. Allí conoció a Fonso, de 37 años, un profesor de Música que se convirtió en su compañero de nuevas aventuras. Sin embargo, y a pesar del amor que sentían, había algo que no estaba bien y es que la rutina y el ritmo de la gran ciudad desgastaban sus almas.

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En el 2013 la pareja decidió que era momento de un cambio rotundo, de escaparle a esa sensación de encierro y salir al mundo: era momento de un viaje. En marzo de 2014 dejaron todo y partieron hacia un futuro incierto. Primero recorrieron Río Negro, luego Córdoba y, finalmente, se animaron a dejar el país. Pasaron por Bolivia, Perú y Colombia, pero fue México el que los enamoró. Dos años de su relación fueron en Argentina, pero los cuatro restantes los vivieron con la mochila al hombro.

“Tardamos un año y medio en llegar a México, que era nuestro objetivo, y en un punto nos dimos cuenta de que teníamos que hacer algo porque la plata se nos iba terminando. Mi novio empezó a tocar música en la calle y yo a vender artesanías, pero después cambié de profesión y aprendí a cantar y a tocar algunos instrumentos. Nos convertimos en un dúo”, explicó Paula.

“Nuestro sueño siempre fue conocer a alguien que se animara a dejar todo para viajar. Era un sueño que cada uno tenía y que pudimos cumplir uno al lado del otro, no lo podría haber hecho sola, hubiera sido muy diferente y la verdad es que a él no lo cambio por nada ni nadie. Juntos encontramos la felicidad”, sostuvo la cipoleña.

Entre viaje y viaje recibieron una noticia inesperada y hermosa: se convertirían en padres. Hoy, faltando sólo un mes para la llegada de su hija, la pareja decidió volver al Alto Valle para que pueda nacer en Argentina rodeada de una gran familia y mucho cariño.

Cuatro: años duró el viaje. Regresaron al Valle porque Paula está a punto de dar a luz.

Una nueva compañera de aventuras

La joven cipoleña contó que mientras estaban en México decidieron comprar un furgón marca Volkswagen, típico de los años 70, y con este vehículo regresaron a su tierra natal. La valiosa casa rodante no sólo les dio un medio de transporte para sus aventuras, sino que también les hizo dar cuenta de que su relación era inquebrantable. Entre risas, afirmó que “no fue fácil convivir las 24 horas del día en un espacio tan reducido” pero que, sin embargo, lo lograron y hoy continúan compartiendo todo su tiempo juntos.

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