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Padre Jacinto Stábile: un Salesiano de alma, ejemplo de vida y obra

Un buen pastor, conocía a sus ovejas, las seguía y no las abandonaba jamás. Su gran preocupación eran los enfermos, a los que acompañaba hasta su recuperación.

San Juan Bosco, luego de ordenado sacerdote y después de una serie de vicisitudes, empleó todas sus energías en organizar y mejorar la educación de los jóvenes, fundamentando su espiritualidad en cuatro valores trascendentes: la eucaristía, la Virgen María, la Iglesia y la fidelidad al Santo Padre. Con ese espíritu, y tomando como modelo a San Francisco de Sales, fundó la congregación de los salesianos, cuyo nombre recuerda a aquel santo, dedicada a la educación de los jóvenes de todo el mundo.

No es casualidad la presencia de los salesianos en la Patagonia. San Juan Bosco, el sacerdote italiano que creó la misión de los salesianos hoy dispersa por todo el mundo, tuvo, a lo largo de su vida, una serie de sueños proféticos que lo decidieron a enviar misioneros a nuestro territorio austral, todavía escasamente poblado. Los salesianos han tenido una extraordinaria difusión en el sur patagónico, siendo esta congregación, dedicada especialmente a la educación de los niños y de la juventud, pionera en los más inhóspitos lugares de aquella región, donde su obra misionera también se destaca en la evangelización y cristianización de la población.

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El 31 de enero de 1963, San Juan Bosco fue designado Patrono de la provincia del Neuquén.

El Padre Jacinto Stábile

Nació el 8 de abril de 1920 en Teano, Provincia de Caserta, Italia; falleció en Centenario, Neuquén, Argentina el 13 de enero de 1989, a los 68 años de edad.

Recibió el Sacramento del Bautismo en la Parroquia de San Marcos de su ciudad natal.

Cuando tenía quince años recibió el Sacramento de la Confirmación el 15 de septiembre de 1935 en la Parroquia San Marcelo de Pugliano.

Su vocación religiosa estuvo a la vista desde muy joven ya que el 1 de octubre de ese mismo año ingresó en el Colegio Salesiano de San Severo. Cuando terminó los cuatro años de estudios secundarios ingresó al noviciado, en Portici.

El 7 de septiembre de 1946 ingresaba a la Congregación Salesiana para cumplir los mandatos de Dios.

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Escuela Parroquial con don Jaime de Nevares.

Escuela Parroquial con don Jaime de Nevares.

Sus estudios

En la Inspectoría de Nápoles realizó sus estudios de Filosofía y el tirocinio. En Roma cursó el primer año de teología en el año 1945. Posteriormente estudió en el Instituto Teológico San Gregorio de Catania, donde fue ordenado sacerdote el 11 de junio de 1949: sus dos primeros años de sacerdocio los pasó en la Inspectoría de Nápoles.

La síntesis de su biografía, realizada por el P. Benjamín Stochetti con motivo de su fallecimiento, nos dice que sorpresivamente los encontramos en Fortín Mercedes, Patagonia, Argentina, como maestro y asistente en 1951. Este mismo autor dice que “no hemos hallado documentación como para reconstruir los pasos que lo llevaron a realizar su sueño misionero”.

Durante tres años trabajó en Comodoro Rivadavia, de 1952 a 1954. Luego estuvo en el Colegio San Miguel de P. A. Stefenelli en el Alto Valle de Río Negro.

Ya en el año 1958 comenzó su apostolado en Centenario, Neuquén, donde se quedó todo el resto de su vida pastoral.

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Padre Stábile y sus maestras de la Escuela Parroquial.

Padre Stábile y sus maestras de la Escuela Parroquial.

Su alma de Salesiano

“El hombre, el cristiano, el sacerdote evangeliza y convence más por lo que es que por lo que hace”, recapacitó el autor de la semblanza de la vida del Padre Stábile.

Su personalidad simpática, peculiar y única lo definían como a Don Bosco “siempre sacerdote”, apunta, totalmente identificado con su misión.

El Padre Graciano Cavalli, su amigo vecino de la Parroquia Barrio Sarmiento, escribió acerca del deceso, movido por el cariño y una convivencia de casi veinte años: “puedo decir que el Padre Stábile tenía muy clara y renovaba continuamente su intención fundamental acercar a Dios a todos los que pudiera.”

“Todas sus obras, el mismo andar pidiendo, estaban motivadas como medios para acercar a los hombres a Dios.”

De la misma manera, el Padre Francisco Casetta, inspector que pudo conocer de cerca su vida, destacó “la espontaneidad con que, en todas sus conversaciones, aún las de corte netamente comercial, terminaba con un pensamiento espiritual, una invitación a la oración y a los sacramentos”.

“En todo lucía su ser sacerdotal y un celo pastoral que no conocía medidas”.

“Eras un buen pastor, conocías a tus ovejas, las seguías y no las abandonabas jamás. Cuántos te deben la Vida, o la familia o la Fe o el trabajo”.

Los enfermos

Una de sus grandes preocupaciones fueron los enfermos. Llamaba la atención a sus compañeros de cómo hacía para enterarse inmediatamente, antes que muchos de los familiares. Los visitaba todos los días hasta su recuperación o hasta la despedida final, llevándoles el auxilio de los Sacramentos; rezaba con calma y devoción.

Era difícil encontrarlo en la Parroquia por sus largas caminatas hacia las visitas.

El Padre Casetta escribió: “Impactaba su desprendimiento y su vida de pobreza, que a muchos nos pareció, en algún detalle, imprudente y hasta chocante. A mí personalmente me causó siempre impresión el contraste entre su pobreza personal y su generosidad con los demás especialmente con los pobres”.

A pesar de su sencillez se mantenía al tanto de las orientaciones de la Iglesia y de la Congregación; devoraba, subrayaba y transmitía las enseñanzas del Papa, ya que para él eran sagradas.

Fe de Piedra

Por su simpleza, su reciedumbre, su fortaleza puede decirse que su fe era de piedra.

Los que lo conocieron afirman que cuando se convencía que algo era querido por Dios, para su pueblo, estaba absolutamente seguro de que no le dejaría faltar los medios y que tarde o temprano saldría con la suya. “Era obra de Dios, Él se encargará” solía decir.

La gran obra del Padre Stábile fue surgiendo de a poco: salesiano de alma, su meta era la creación de escuelas parroquiales para la formación cristiana de niños y jóvenes. Su propuesta era “evangelizar educando”, como recuerda el Padre Juan San Sebastián, cuando era Secretario Canciller de la diócesis. Entre tantos proyectos, junto al Padre Graziano planeaban concretar una Escuela de Artes y Oficios para los chicos más pobres.

Escribir su vida y obra fue un gran desafío: fueron numerosos los testimonios de su vida que pudimos recoger para homenajearlo.

La Revista Sembrando del Colegio Parroquial Nuestra Señora de Luján

Cada año, el Colegio Parroquial Nuestra Señora de Luján publicaba la revista Sembrando, esperada con ansias por los fieles. Hoy recordamos sus páginas, que guardan las huellas dejadas por el padre Stábile.

Palabras de don Jaime Francisco de Nevares

“Sembrando es la palabra que define ajustadamente lo que realizan el Padre Jacinto Stábile y sus valiosas colaboradoras las maestras en la Escuela Parroquial Nuestra Sra. de Luján, Colonia Centenario.”

“Siembran semillas de bien, virtud, de alegre cumplimiento del deber, de verdadero patriotismo y de sincero amor de Dios y del prójimo, que sintetiza y comprende todo lo demás. Dios Bendiga a quienes llevan adelante una obra tan fecunda”.

La Escuela Parroquial Nuestra Señora de Luján

Las primeras aulas de la Escuela fueron fundadas por el mismísimo don Jaime de Nevares, el día 22 de marzo de 1964.

El Padre Stábile agradecía, en esa oportunidad, a las autoridades, a las maestras, a los miembros de la Cooperadora Escolar y a todos lo que contribuyen para que esta escuela vaya formándose en las Esperanzas de la Iglesia y de la Patria.

A Centenario, tierra de progreso y de riqueza

“Centenario nos muestra a cada paso su belleza sencilla, sus viviendas vistosas, su alegría sin par.”

“En el Alto Valle del Río Negro las obras de regadío artificial sobre la base del dique Contralmirante Cordero se realizaron entre 1916 y 1921, y se fueron completando a lo largo de los años”.

“Ya hay más de 57.000 hectáreas en cultivo, y el desierto se ha transformado en un vergel que constituye el más extraordinario centro de producción de frutas y hortalizas del país”.

“Centenario: eres el sueño de Don Bosco, hecho realidad. Eres pujante y fuerte en su tan soñada Patagonia, y te has convertido ya en un emporio, no tan solo del país, sino del mundo entero”.

Las primeras Maestras

El primer personal docente que acompañaba al padre Stábile en 1968:

Nieves Franzán, Alicia García, Mary Larrazabal, Isabel Clancy, Cristina Micolich, Nélida López, Griselda Vega, Clelia B. de Akrich, Ana Micolich, Graciela López, Blanca Franzán y Mirtha Arabarco.

Los primeros egresados de la escuela

Los primeros egresados cumplieron sus Bodas de Plata, sus veinticinco años, realizaron una fiesta a la que fueron invitadas sus maestras.

Video homenaje

Una de las maestras que acompañó al Padre Jacinto, Nélida María López Zamora, Marucha, hija de pioneros españoles asentados tempranamente en Centenario, nos proporcionó un video realizado por personal de la Escuela Parroquial donde a través de testimonios cercanos al Padre, lo homenajearon y ensalzaron su obra.

El video representa la inmensidad de la misión salesiana del Padre Stábile, que no se amedrentó ante la adversidad, nunca paró, nunca se detuvo, siguió siempre adelante para cumplir con el sueño de la Parroquia, la escuela, el gimnasio.

Uno de sus amigos contó que cuando llegó con su andar ligero, su sotana y su valija roída por los años era el año 1959, y todos se preguntaban “cómo iba a ser este cura”. No se imaginaban que su labor iba a ser inmensa.

Otros dijeron: “Iba con su bicicleta, con el frío, tenía tanto fuego en su interior”. De a poco la comunidad lo fue conociendo a este “cura gringo”.

“Cuando se edificó, de ladrillos y pintada a la cal, la Casa Parroquial, allí vivía el Padre”, relató en el video una de la maestra la Sra. de Corradi.

Visitaba zonas cercanas a Centenario; atendía a los pobladores de Añelo, Aguada San Roque, Auca Mahuida, San Patricio del Chañar, les daba la misa.

En la temporada de verano iba a tomar baños a Copahue: amaba la pesca, como lo atestiguaron sus amigos Natalio Siliquini y Luis Della Gáspera.

Sus restos

Sus restos reposan en el frente de la iglesia parroquial, como recuerdo perenne de que Centenario está enraizado desde sus albores, en la Fe, en Cristo y en María a través de la obra del “curita gringo” que se “hizo todo para todos” y que se hizo querer por todos.

“Io sono figlio di Don Bosco”, soy hijo de Don Bosco, decía asiduamente el Padre Stábile. El 11 de enero de 1989, al término de sus ejercicios espirituales dijo: “Mamma sono tanto felice perque ritorno da te”: a los dos días falleció el Padre Jacinto dejándonos las semillas sembradas.

Un claro ejemplo de vida abnegada, generosa, en pro de la vida cristiana. Su carácter no se doblegó cuando de lograr el bien de sus ideales cristianos se trataba. Recordemos y honremos su nombre.

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