Movimientos internos, bajo la lupa
En esa teoría, lo llamativo es que las dos veces el golpe se frustrara por el olor provocado en tareas de oxicorte a la caja fuerte. "Cuatro horas después todavía había olor", dijo uno de los efectivos que examinaron la escena. Un descuido extraño en gente "que evidentemente está preparada porque si bien son elementos que se consiguen" con cierta facilidad "requieren preparación" para ser manipulados.
La hipótesis de que los frustrados ladrones fueron los mismos en ambos casos se sostiene en la modalidad, casi idéntica, de uno y otro hecho.
Por otro lado, la investigación de movimientos internos tiene que ver, entre otras cosas, con cierta información con la que contaban los ladrones. La alarma fue desactivada con la clave correspondiente. "A veces, esa información no sólo la manejan los directivos de empresas o bancos sino hasta empleados de seguridad o limpieza, que suelen ser de empresas que prestan servicio", dijo uno de los investigadores.
El conocimiento de los ladrones se evidenció en la imposibilidad de detectar huellas. Los ladrones sólo se quitaron los guantes cuando huyeron del banco, alertados por un cómplice o "porque se dieron cuenta de que habían causado mucho olor".
Otro dato llamativo fue el costo de los materiales. "Los elementos podrían valer cerca de 7.000 pesos", lo que significa que los delincuentes cuentan con logística y recursos.
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