Malos tratos a una beba hasta causarle daños irreversibles
Los ataques habrían ocurrido en el domicilio familiar en la ciudad de Catriel en fecha posterior al 30 de diciembre de 2004, en que la menor fuera dada de alta junto a su mamá. Los maltratos se habrían prolongado hasta que la nena fue dada en guarda para adopción.
Durante ese lapso habría sido víctima de golpes contra objetos duros lo que habría derivado en lesiones varias. La niña también presentaba aplastamiento toráxico o contusiones complejas múltiples; lesiones por sacudimiento de la cabeza y rotación violenta angular, entre muchas otras que derivaron en un diagnóstico de síndrome de maltrato infantil.
De la acusación surge que al momento de darle la mamadera a la nena, los padres le apretaban la garganta y aunque se ahogaba no le retiraban el biberón; le pegaban con los dedos en la cara, la zamarreaban y la bañaban con agua fría entre otras cosas.
Asimismo no habrían atendido la alimentación de la niña con falta de provisión de alimentos -hasta 16 horas sin proveerle comida-, como así tampoco líquido en cantidad y calidad suficiente; omitiendo con dicha conducta el deber de cuidado afectando su salud.
En la requisitoria de elevación a juicio se consigna que la pequeña víctima presentaba además un cuadro de desnutrición, deshidratación, hematomas en piel y fracturas múltiples.
Dichas lesiones tendrían relación o vinculación de "causalidad directa" con los malos tratos inferidos a la menor y la negligencia en el cuidado que le debían brindar sus padres, provocando una enfermedad mental y corporal, cierta o probablemente incurable; la inutilidad permanente para el trabajo, la pérdida de un sentido; de la palabra y del uso de un órgano o miembro.
Las audiencias son presididas por los camaristas Guillermo Baquero Lazcano, César Gutiérrez Elcarás y Alfredo Pozo. Los acusados estuvieron acompañados por su defensor particular, Martín Pezzetta.
Aunque los imputados se negaron a ser indagados por las partes, avanzó la jornada con el testimonio de tres testigos de Cipolletti. En tanto que hoy declararían siete testigos y mañana habrá una audiencia en Catriel, hasta donde se trasladará la Cámara en pleno a fin de escuchar ocho testimonios.
Por tratarse de una menor de edad, las audiencias serán a puertas cerradas y no se suministran las identidades de los acusados del brutal trato a la recién nacida.
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