Los cuñados encubridores de Muñoz se van a la casa

Obtuvieron el beneficio de la prisión domiciliaria. Los rastros detectados por los perros no fueron suficientes.

NEUQUÉN

Onofre “Fito” Merino y Luis Fuentes, cuñados del femicida Lorenzo Muñoz, obtuvieron ayer un nuevo beneficio: la prisión domiciliaria, pero con custodia policial en la puerta. Ambos están acusados de haber colaborado con la fuga del asesino de Karina Apablaza y Valentina.

Merino fue detenido el 3 de marzo y Fuentes, el 6. A ambos les dieron 90 días de preventiva y luego la rebajaron a 20. Ayer, durante la audiencia, el tribunal integrado por Richard Trincheri, Andrés Repetto y Héctor Rimaro, admitió el pedido del defensor Diego Vazquez y les dio la prisión domiciliaria, que será en una vivienda en Chos Malal, a 100 kilómetros de Las Ovejas, para evitar un posible entorpecimiento en la investigación.

La expectativa del fiscal Ricardo Videla es que antes de que venza el plazo de la domiciliaria se extienda el periodo de detención.

En ambos casos, la fiscalía reunió elementos sobre la marcha que están basados en los rastros detectados por los perros de la policía rionegrina.

A Merino le marcaron la camioneta, de donde secuestraron un cuchillo y muestras de sangre que todavía no se sabe si son del animal o humanas. A metros de la casa de Merino encontraron una venda con sangre humana que está siendo analizada en Bariloche para determinar si es de Muñoz. Entre otras cosas, encontraron una nota debajo de una piedra, también cerca de lo de Merino, y se supo que Muñoz durmió en la iglesia evangélica que está a unos 300 metros de lo de Merino.

En tanto, en la casa de Fuentes, los perros detectaron el rastro de Muñoz en una cama y encontraron en las inmediaciones un bolso con ropa.

La fiscalía no pudo acreditar el valor de los rastros detectados por los perros y acreditarlos científicamente como para sostener la prisión efectiva.

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