"Lo masacró, no tiene explicación"
Para la viuda de Constantino Aguayo, Dora Alonso, la culpabilidad de Luis Vidal Allende estuvo clara desde un primer momento y por ese motivo, en declaraciones públicas, puntualizó que “atendí a este personaje en mi negocio. No lo pasen por loco porque no está loco. Conocía todo, sabía todo, buscó el horario justo. Todavía no se sabe dónde está la billetera de mi esposo. Fue un robo, fue premeditado. Lo masacró, no tiene explicación alguna”.
Y el criterio del juez Gustavo Herrera no fue muy distinto al de los familiares más cercanos a la víctima, porque procesó al detenido por un delito que contempla el robo y que para lograr su cometido, no habría dudado en atacar mortalmente a la víctima. Esto surge del auto de procesamiento que menciona el inciso 7 del artículo 80 del Código Penal, donde se describe el homicidio "criminis causa".
Aguayo, de 73 años, y padre de cuatro hijos, tenía un negocio muy conocido frente a la península Ruca Có. El vecino era muy apreciado por la comunidad cincosaltense y en el último tiempo, participó en forma activa de las reuniones por seguridad.
En cuanto al sospechoso de matar al comerciante, trascendió que sería oriundo de Buenos Aires y que vivía en una propiedad aledaña al lago. Al ser consultado por vecinos sobre su profesión, habría señalado que era chef y propietario de un restaurante porteño. De todos modos, en Cinco Saltos no habría realizado ningún trabajo en particular.
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