La guardería de perros, un refugio ya desbordado
Con más de 400 perros, la guardería de perros que tiene la Municipalidad en un sector de la Isla Jordán ya no da para contener más animales. Ni el espacio ni la logística disponibles para atenderlos y alimentarlos alcanzan para seguir incorporando canes que la desidia de mucha gente abandona en las calles de la ciudad.
El esfuerzo de mantener los caniles resulta por demás elogiable y digno de la mayor solidaridad. Son tantos los perros que se cuidan en el lugar, que su sola visión debería hacer reflexionar a todo el mundo.
En una ciudad que se ha declarado no eutanásica, solamente con la colaboración y la responsabilidad de todos los ciudadanos se puede avanzar en una mejora de la situación de la población canina. La comuna, además de sostener la guardería, en colaboración con organismos protectores de animales y el aporte de comercios y particulares, tiene en marcha un plan de esterilización, que ayuda a limitar el crecimiento del número de perros y gatos en la ciudad.
Pero nada parece ser suficiente. Susana Schlicht, de un grupo de protectores independientes, fue enfática en cuanto a que "los caniles ya no dan para más" por lo que llamó a la comunidad "a tomar conciencia" de lo que está sucediendo y asumir con responsabilidad la tenencia de mascotas. "No puede ser que pasados 6 ó 7 meses, una persona que había decidido cuidar un perro decida traerlo a nuestro refugio porque el animal no cumplió con sus expectativas", enfatizó. Y agregó, categórica, que "tampoco se pueden tirar perros a la calle. Son animales, son seres vivos, no son una basura para arrojar".
En la guardería trabajan cuatro personas, a razón de dos por turno, más un encargado y un sereno que tiene su vivienda en el lugar.
Ángel Parada, el sereno, tiene un enorme cariño por los canes y del total, ya ha adoptado para él más de 80. Su labor de cuidado y cariño son por demás notables y llama por su nombre a muchísimos de ellos, que trata con evidente afecto.
El trabajador contó que siempre se debe prestar suma atención a la provisión de agua y de alimento en forma oportuna a los animales. Una vez al día, se les da su ración de comida. Y durante la semana, reciben la visita de un veterinario, para atender su salud general. "El famoso Caruso", un perrito al que le faltan las patas traseras y que se desplaza con una especie de patineta con ruedas, es uno de sus preferidos. Pero no es el único, son casi todos, se aprecia.
Parada destacó la ayuda en comida que aportan un supermercado, otros comercios y particulares. Y dijo que los perros del lugar no lo han mordido nunca. Precisó también que, en invierno, por el frío, los perros se buscan un reparo en los caniles bien temprano. La guardería les da refugio.
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