La defensa de García afirma que es inimputable

Mató a su hermana melliza. El juicio reveló una traumática relación.

Las pericias psiquiátricas practicadas al cipoleño Juan García podrían definir su suerte en el juicio oral que se le sigue en el edificio de España y Urquiza. No solo podrían abonar la hipótesis de que actuó bajo un estado de emoción violenta, sino también determinar que es inimputable y echar por tierra la presunción de un femicidio.

El caso, que sacudió a los vecinos del barrio Pichi Nahuel por su brutal desenlace, se transformó con el correr de los meses en objeto de estudio de reputados especialistas en psiquiatría y psicología. Su aporte será fundamental para determinar la culpabilidad de García, quien en las últimas audiencias pidió hablar y generó la atención de los jueces y las partes, aunque en su última intervención se quebró en llanto.

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En concreto, el acusado quiso contar su versión de la traumática relación que mantenía con su hermana melliza Juana Dora García. Negó las agresiones que le atribuyen y, por el contrario, dijo que era hostigado permanentemente por la mujer.

De acuerdo con fuentes allegadas a la causa, los peritajes confirmarán en gran parte la impresión que dio García durante su confesión y mucho más, debido a que los especialistas afirman que sufre un trastorno grave de personalidad. En uno de los informes se destaca que el acusado es técnico mecánico pero que nunca pudo salir de su entorno familiar y armar “su propia historia”. Esta situación no hizo más que ponerlo en un lugar de tensión permanente, viviendo con su hermana. A pesar de esta realidad, no se habría ninguna agresión o pérdida de impulsos confirmada en su día a día en la calle, precisaron las fuentes.

En un plano no muy distinto se encontraba su hermana, que sí presentaba trastornos en el control de los impulsos e “históricas agresiones” contra García, además de reproches y recriminaciones.

Golpes, puñaladas y un escopetazo

El asesinato de Juana García, de 56 años, ocurrió en las últimas horas del 28 de mayo del año pasado. Según fuentes judiciales, la relación entre los hermanos estaba cada vez peor y una nueva discusión en el interior del domicilio que ocupaban en O’Higgins al 900 fue el detonante para que Juan García la atacara a golpes, luego la apuñalara y finalmente le disparara en la cara con una escopeta. Para la fiscalía, no hay dudas de que se trata de un femicidio, y por esta razón calificó al caso como homicidio doblemente calificado por mediar contexto de violencia de género.

Se convirtió en “el malo” tras una denuncia

El tribunal que resolverá la culpabilidad o una posible inimputabilidad de Juan García contará con informes psiquiátricos de profesionales muy reconocidos en la región.

Justamente, todavía resta el aporte de una especialista, que ahondará en la difícil convivencia que mantenían los mellizos y que se agudizó tras la muerte del padre, en 2011, explicaron fuentes allegadas a la causa.

Al igual que en el juicio, trascendió que en las entrevistas con los psiquiatras García se quebró y recordó episodios duros de su infancia, como salir a limpiar parabrisas a una rotonda de la ciudad.

Por otra parte, Juana García era paciente psiquiátrica, aunque se comprobó que había dejado de tomar una medicación recetada por su médico.

Según las fuentes, el acusado no desconoció la denuncia en su contra impulsada por su hermana por un incidente que tuvieron y lo sorprendió porque quedó como “el malo”.

Después, se sucedieron otras presentaciones de la víctima en contra de su hermano. Pero más allá de estos reclamos de la mujer, los psiquiatras que analizaron el caso encontraron una familia atípica, donde los “lazos no se cortan” y que, por ejemplo, alejarse era visto casi como una traición.

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