La declararon insana en otra provincia, llegó a Río Negro y revocaron el fallo

Gracias a la implementación por parte del Poder Judicial de Río Negro de los paradigmas impuestos en el Nuevo Código Civil y Comercial, la mujer de 36 años pudo estudiar y reinsertarse en la sociedad sin la necesidad de la figura de un curador.

Una mujer de 36 años consiguió que se dejara sin efecto la declaración de insanía dictada en el año 2000 por un juzgado de otra provincia. Hoy, gracias a la implementación por parte del Poder Judicial de Río Negro de los paradigmas que impuso en el Nuevo Código Civil y Comercial, pudo iniciar sus estudios y reinsertarse en la sociedad.

Al respecto del caso, la Jueza de Familia, Marisa Calvo, explicó las características del nuevo paradigma respecto a la capacidad: “El Nuevo Código Civil y Comercial reconoce a todas las personas la capacidad de ejercer sus propios derechos. Por eso, la declaración de incapacidad se limita a casos muy extremos".

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En el viejo Código, "un informe médico era suficiente para declarar incapaz a una persona y reemplazar su voluntad por la de un tercero, llamado curador. Sin embargo, hoy las personas con diagnóstico sobre su salud mental pueden iniciar un proceso judicial para que se le asigne una figura de apoyo, es decir, una persona que lo va a guiar y asistir a la hora de tomar decisiones, respetando su voluntad, deseos y preferencias".

A su vez, Calvo detalló que “se procura la afectación mínima de la capacidad y los controles y revisión periódica de estas personas, garantizándoles el debido proceso y la igualdad de sus derechos". Es por ello que no deben ser obligadas a iniciar trámites judiciales para acceder a pensiones y otros beneficios de protección social.

Un caso en Río Negro

La mujer nació y vivió en otra provincia hasta los 25 años, se crió sin su padre y mantuvo una relación distante con su madre, tiene hermanos pero perdió el contacto con ellos. No tuvo escolaridad en su infancia ni recibió estimulo por parte de sus referentes adultos.

En su adolescencia tuvo un bebé pero le obstaculizaron el vínculo entre madre e hijo y no lo pudo criar. A los 19 años fue declarada "insana" bajo el anterior paradigma e incluso los profesionales que intervinieron concluyeron que su estado era "irreversible". Sin su consentimiento la sometieron a una ligadura de trompas como método anticonceptivo.

A los 25 años se fue de su casa y llegó al Alto Valle, donde se inscribió por su cuenta en una escuela en la que aprendió a leer, pero no a escribir. Lavó vehículos, vendió ropa y cuidó niños. También sufrió un accidente de tránsito y protagonizó otras "desventuras" hasta que conoció a una persona que hace ya algunos años es su pareja y con quien convive.

En ese contexto, accedió al Poder Judicial de Cipolletti -donde intervino la jueza Marissa Palacios, el defensor público Matías Vidovic y la defensora de incapaces, Débora Fidel- y se llegó a la conclusión de que, si bien padece un retraso mental leve congénito, la mujer se encuentra en condiciones de alcanzar una independencia para el cuidado de su persona, para actividades prácticas y de la vida doméstica sin la figura de un curador, que por casi 20 años sustituyó su voluntad.

La revisión de la sentencia se produjo a la luz del nuevo Código Civil y Comercial que en su artículo 40 establece que la sentencias deben ser revisadas en un plazo no superior a tres años, sobre la base de nuevos dictámenes interdisciplinarios y mediando la audiencia personal con el interesado.

El equipo interdisciplinario conformado por el Departamento de Servicio Social y los médicos y psicólogos del Cuerpo de Investigación Forense del Poder Judicial concluyeron que la mujer “posee capacidad de autodeterminación y para dirigir su vida, presentando algunas dificultades surgidas de su incapacidad para el cálculo y de lecto escritura". También consignaron que las actividades educativas podrían mejorar su capacidad de interacción con el medio.

La jueza, concluido el proceso de revisión, dejó sin efecto la declaración de insanía (contemplada en el anterior Código Civil) e hizo cesar a la persona que ejercía el cargo de curadora. Además, comunicó tal decisión al Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas.

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