La ciudad se apropió de las calles
Unas 10.000 almas protagonizaron la edición 25 de La Corrida ciudad de Cipolletti en la versión familiar. A pesar de que el clima presentó mucha humedad y por momentos parecía que se largaba la lluvia, el evento social deportivo más importante del año en la ciudad se realizó sin inconvenientes. Los vecinos, participaron a un lado y otro de las vallas, volviendo a convertir la prueba en una fiesta popular.
El recorrido fue realizado en una gran variación de tiempo, en el que se destacaron desde las asociaciones e instituciones regionales, como también las personalidades políticas que participaron. Entre ellas estuvieron los grupos de ayuda, grupos de actividad física para la tercera edad, asociaciones que trabajan con adultos y niños con capacidades diferentes, entre otros.
Si bien es cierto que la intención de La Corrida Familiar no es competitiva, siempre hay algunos que se preparan de manera diferente, intentando llegar primeros. Como es el caso de Santiago Gil Cernich que finalizó el recorrido antes que el resto de los 9.000 participantes.
Muchas sensaciones se entrecruzaron en la cuenta regresiva del inicio de la prueba familiar, fundamentalmente nerviosismo y adrenalina en algunos que esperaban correrla de principio a fin con expectativa de superación personal.
En otros no fue así, los momentos previos a la largada fueron disfrutados a pleno, con charlas y comentarios, además de los encuentros y saludos con los conocidos que decidieron vivir la misma experiencia.
La Corrida Familiar que comenzó con luz natural se realizó satisfactoriamente para la organización y en todo su recorrido no hubo mayores problemas, a excepción de algunos autos estacionados en el recorrido, como hacía años no se veía. Los primeros segundos suelen ser de extrema precaución, teniendo en cuenta que suele ser la etapa en donde se pueden producir la mayor cantidad de accidentes. Los mismos son producto de choques y empujones propios de los que intentan salir con mayor velocidad en un grupo de muchas personas. Estos generan caídas torceduras y pisotones, que es algo que intentaron evitar desde la organización con el personal ubicado en ese sector y dividiendo a los que pretendían correr, de quienes caminarían o trotarían.
Antes y después la fiesta estuvo a los costados de las calles, con las familias que se acercaban para no perderse detalle de la prueba. Quienes se concentraron en la zona de Mengelle y el Derivador del Centenario disfrutaron de un espectáculo para chicos (y no tan chicos) auspiciado por La Mañana Cipolletti. Fue la "entrada en calor" ideal para una jornada que amaneció con nubes grises y humedad extraña para la zona, que tuvo lluvia, pero el brillo acostumbrado durante la fiesta popular.
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