El clima en Cipolletti

icon
11° Temp
82% Hum
LMCipolletti amiga

Abusó de la hija de una amiga y lo vigilan por GPS

El hombre la atacó en un local comercial y luego la acosó en la calle. Lo condenaron a prisión en suspenso y aunque no va preso debe cumplir pautas de conducta con seguimiento satelital. 

Un ex empleado del municipio de Fernández Oro fue condenado a un año y diez meses de prisión en suspenso por abusar sexualmente y perseguir a una menor de edad, hija de una amiga con quien mantenía un vínculo comercial.

El acusado, identificado como VHG, negó los hechos en el juicio realizado días atrás en los tribunales cipoleños. Se declaró inocente y desestimó cualquier tipo de arreglo alternativo, por lo que el defensor Oficial, Marcelo Caraballo, pidió su absolución.

Sin embargo, las pruebas en su contra fueron contundentes para la jueza María Florencia Caruso Martín, quien lo declaró culpable.

Tras esa decisión la fiscal Rocío Guiñazu y el defensor oficial Marcelo Caraballo acordaron el monto de la pena y el cumplimiento de pautas de conducta por el término de dos años. Entre ellas le impusieron la prohibición de acercarse a la adolescente, tanto en su domicilio como en su escuela. Para asegurar el acatamiento, deberá permanecer monitoreado con una tobillera electrónica para el rastreo por GPS.

La acusación presentada en el debate describió que los hechos ocurrieron entre junio y julio de 2021 en un local comercial de la mamá de la víctima, donde el acusado cocinaba churros para vender por un acuerdo que habían alcanzado para compartir el pago del alquiler.

Allí, aprovechando que estaban solos y en un sector donde no podía ser visto, el hombre manoseó a la chica y le dio besos en la boca sin su consentimiento en un número indeterminado de veces.

Los hechos quedaron descubiertos luego de que se rompiera el acuerdo comercial porque él no cumplió con el pago del alquiler, y la mujer le pidió que se retirara, lo que efectivamente se cumplió.

Pero pocos meses después comenzó a acosar a la menor en la calle. La seguía cuando iba al colegio o a clase de gimnasia y hasta le entregó dos cartas con tono romántico, sabiendo que era menor.

En una oportunidad asedió a la niña en una plaza y ella se asustó de tal manera que le contó todo a su mamá. Fue en marzo del año pasado, cuando la mujer presentó la primera de las tres denuncias que dieron origen a la investigación que determinó la imputación de VHG por el delito de “abuso sexual simple reiterado”.

Testimonio creíble

Para la jueza Caruso Martín fue relevante la declaración de la joven en cámara Gesell, en la cual dio detalles precisos de los ataques. Valoró lo declarado por los profesionales que la asistieron, quienes confirmaron que su testimonio fue creíble y sin fisuras. A ello añadió el testimonio de una amiga en común, a quien el hombre le dijo que estaba enamorado de la niña y que eran novios.

Ese cúmulo de indicios, sostuvo la magistrada, corroboraron la credibilidad de la adolescente. Puntualizó que “ha sido coherente en su declaración, no se advierte ninguna patología, su relato ha sido espontáneo, sincero, sin ninguna dificultad para declarar, ni para mencionar quien fue su agresor”.

Control y pautas de conducta

VGH ya estaba siendo monitoreado por un dispositivo satelital, y ahora el reciente fallo le agrega un año más, con posibilidades de prórroga. Fue uno de los puntos del acuerdo aprobados por la magistrada en el fallo en el que condenan a VHG a un año y 10 de prisión en suspenso, sin ir tras las rejas.

La pena incluye el cumplimiento de pautas de comportamiento por dos años.

En este sentido, tiene prohibido acercarse a menos de 200 metros de la menor, ya sea su domicilio o la escuela a la que concurre. En caso de encuentro fortuito, deberá retirarse él del lugar.

Tampoco la puede contactar por ningún otro medio, como teléfono o redes sociales.

Además, tiene que fijar domicilio, someterse al control y seguimiento de Instituto de Asistencia de Presos y Liberados cada 3 meses. Las demás son de rigor: no cometer nuevos delitos ni consumir bebidas alcohólicas y estupefacientes en la vía pública y en exceso.

Caruso Martín también dispuso incorporar al hombre al Registro Provincial de Condenados por Delitos Contra la Integridad Sexual (ReProCoIns).

“Todo es un invento”

Previo a los alegatos finales, habló VHG y dijo que “todo es un invento” y que “no sabe qué problemas tienen con él”.

Sostuvo que perdió el trabajo en la municipalidad local, de donde “lo echaron porque lo denunciaron ahí también”.

Recordó que con la mamá se conocieron en un cumpleaños y que entablaron una relación laboral, pero aclaró que no se hicieron amigos. Precisó que la relación que tenía con la menor era laboral, “solo cuando hacían churros, ella era la que anotaba todo”.

En el fallo Caruso Martín se destacó que el hombre no posee antecedentes computables. También se menciona en el juicio dio “una buena impresión y ha estado siempre a derecho”.

Joven vulnerable y con temor

En el fallo se describió que la menor se encuentra en estado de vulnerabilidad. Las profesionales que la asistieron indicaron que su caso es “singular” por tratarse de una adolescente “atravesada por el miedo” que “necesita ser acompañada, posee escasos vínculos sociales”.

El informe agrega que por los recuerdos vividos “no quiere salir de su casa por miedo; esto modifica su rutina, lo cotidiano, le genera más desconfianza y distanciamiento con la gente”.

La madre ratificó ese dictamen. Manifestó que el abuso y hostigamiento “impactó muy negativo en su hija, relató que no tiene vida, tiene miedo, no quiere salir sola, si se lo nombran (al abusador), llora, tiembla”.

La sentencia también menciona que la niña ya sufrió un abuso anteriormente y se imputó al padrastro, y padre de sus hermanos.