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Inician tendido para proveer de luz a diferentes tomas

Es un conglomerado de asentamientos ubicado en Lisandro de la Torre al fondo.

Después de sumar fuerzas para golpearle la puerta al Municipio, los sucesivos cortes de luz que padecieron los vecinos de las tomas Auka Liwén, Bicentenario, La Ribera y Los Sauces disminuyeron y ya no son tan prolongados.
“Logramos juntar a los vecinos, visibilizar una realidad y constituir una mesa con el EPRE, Edersa y el Municipio para solucionar el problema. Ahora esperamos que las palabras no se las lleve el viento. Venimos tan golpeados que no nos queremos ilusionar. Hay que ponerse a trabajar y seguir las gestiones hasta el final”, sostuvo ayer Savino López, habitante de Auka Liwén.
En diálogo con LM Cipolletti, contó que entre el EPRE y Edersa gestionaron la provisión de 300 metros de cable, que de otra manera hubiese sido imposible afrontar para los vecinos. Cien metros fueron destinados al Auka Liwén y el resto a Los Sauces.
“Es un cable trifásico tres o cuatro veces mejor que el tendido de cable viejo que pusieron los vecinos. Mejora la provisión de energía y equilibra el consumo para las líneas públicas”, explicó.
En la toma Auka Liwén el material ya está posteado. “Suponemos que en esta semana lo habilitaremos”, adelantó.
Con él, la barriada sumará una tercera entrada de energía que alivianará la carga. Otros 160 metros de cable viejo de una fase facilitan las dos anteriores. En tanto, la expectativa a futuro es aprovisionarse de cien metros más de cable.
“Es un parche. La solución llegará con los pilares comunitarios como prueba piloto para mejorar el servicio y paso previo a la regularización de la tierra”, consideró el hombre.
Como su instalación corre por cuenta de los vecinos, están comprando las pinzas para que muerda el cable y entre la corriente.
“Acercar obras es mejorar la convivencia y la calidad de vida de las personas. Es proveer equidad”, advirtió Savino.
A la vez, el Ente Provincial Regulador de la Energía se comprometió a realizar un informe técnico que dé cuenta de la problemática, y el Municipio a gestionar la instalación de un medidor comunitario y un transformador en La Ribera, ocupación que es fiscal, ya que pertenece a un Consorcio de Riego (las otras tres ocupaciones están judicializadas).
“Esperamos más metros de cable y avanzar con la instalación de un transformador y un pilar comunitario que alimente a los cuatro asentamientos y mejore así la calidad de vida de la gente. En otras localidades como Roca y Fernández Oro ya funcionan, acá estamos atrasados”, agregó.
En tanto, comentó que ayer presentaron los listados de los 170 vecinos que recibirán garrafas gratis, como parte de un programa provincial de emergencia que prevé suministrar una por familia, semanalmente. Ese es el número de beneficiarios, incluyendo a las cuatro tomas.
Se supone que la instalación del cableado que los vecinos ponen a punto por estos días descomprimirá la sobrecarga de las líneas existentes. Sin embargo, Savino no cree que vaya a solucionar el problema de fondo.
Él atribuyó el inconveniente al progresivo desembarco de empresas relacionadas con los hidrocarburos y la construcción, que cada vez demandan más energía y se apostan en zonas que no está habilitadas, como el parque industrial, que va de la rotonda de la Ruta 22 hacia el ingreso a la Isla Jordán.

Vivir con necesidades básicas sin cubrir

“Demostramos que podemos encauzar el problema reclamando ante los organismos involucrados, sin ir a cortar las rutas. Por más que vivamos en una toma, somos sujetos de derecho y debemos ser reconocidos. Ya llegará el momento de regularizar la tierra. Mientras tanto, es primordial dejar de estigmatizar y ponerse a trabajar”, sostuvo el vecino Sabino López.
Muy consciente de lo que significa vivir en una toma, consideró necesario no perder de vista el costado humano de la situación, ya que la falta de servicios básicos genera otros problemas.
Por caso, comentó que hace apenas algunos días, una vecina casi se muere porque se le apagó la pantalla con la que se estaba guareciendo del frío en su casa, pero el gas de la garrafa siguió saliendo. Terminó hospitalizada, con un 18 por ciento de gas en sangre. “Estas cosas no pueden pasar”, expresó.
Otra mujer se quedó dormida mientras utilizaba una vela para iluminar su hogar que prendió fuego la mesa. Se dio cuenta a tiempo por el humo, pero podría haber terminado en una tragedia.