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Histórica victoria

La fórmula del Frente para la Victoria para la Gobernación, integrada por los intendentes de Roca y de esta ciudad, Carlos Soria y Alberto Weretilneck, aplastó a los candidatos del oficialismo por unos 15 puntos. "Los inútiles de siempre destruyeron la pr

El radicalismo rionegrino dejará de gobernar la provincia después de 28 años de estar en el poder. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, acompañó los festejos.  

Los intendentes de General Roca y Cipolletti, Carlos Soria y Alberto Weretilneck, conducirán los destinos de la provincia en los próximos cuatro años.
Ayer la fórmula para gobernador y vice del Frente para la Victoria se impuso por unos 15 puntos a la del oficialismo provincial, integrada por el ex ministro César Barbeito y el ex jefe comunal cipoleño Julio Arriaga.
Con más del 81 por ciento de las mesas escrutadas, Soria y Weretilneck obtenían 136.429 votos (el 49,9%), mientras que los candidatos del gobernador Miguel Saiz conseguían 96.400 sufragios (el 35,2%).
De esta forma, tras 28 años en el poder, el radicalismo rionegrino no será más gobierno a partir del 10 de diciembre.  
De los más de 440 mil ciudadanos empadronados, hubo alrededor de un 77 por ciento de participación.  

En las grandes ciudades
El triunfo del FpV se sustentó en las aplastantes victorias en esta ciudad, en Bariloche y Roca, las tres con mayor cantidad de electores en la provincia. Sólo en Viedma el radicalismo logró achicar un poco la desventaja (ver Página 5).
El tercer lugar quedó para la postulante de la Coalición Cívica-ARI, Magdalena Odarda, que cosechó un 5,4 por ciento de las adhesiones. El ex intendente de Cipolletti, Jorge Ocampos, fue su compañero de boleta.
Detrás se ubicó Omar Lehner, de Confluencia para la Emancipación, quien tuvo el 2,1% de los votos.
Más atrás quedaron Ernesto Saavedra (Partido Demócrata Progresista) con el 1,6%, Amalia Quintillán (Partido Obrero) con el 1,4 por ciento y José Diego Vergara (Partido Comunista) con el 0,9%.

En la Asociación Española
La tendencia del triunfo del FpV comenzó a notarse pasadas las 19.30 y en ese momento empezaron los festejos en la Asociación Española de esta ciudad, donde los seguidores de Weretilneck aguardaban el resultado. Allí confluyeron dirigentes del Frente Grande, el Movimiento Patagónico Popular, Redes, Foro por Cipolletti, el Movimiento Evita e incluso integrantes de la agrupación kirchnerista La Cámpora.
Unos veinte minutos después, el intendente confirmó que el resultado a favor era irreversible y   agradeció el acompañamiento y respaldo de los rionegrinos. "Ahora empieza otra historia ", enfatizó.
A las 21, el jefe comunal habló a los cientos de presentes (ver aparte).  
En el búnker local de la Concertación para el Desarrollo, se reconoció la derrota a las 20.30.
Casi a las 22 y desde Roca, el gobernador Miguel Saiz, quien estaba acompañado de Barbeito, felicitó a los ganadores.

Delirio total en Roca
Los festejos se trasladaron a General Roca, donde se desarrollaron las celebraciones principales.
Allí el gobernador electo esperó a su compañero de fórmula, al senador nacional Miguel Pichetto y al ministro del Interior, Florencio Randazzo, quien viajó en avión desde la ciudad de Buenos Aires ayer por la tarde.
En tanto, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner llamó a Soria aproximadamente a las 22.30 para felicitarlo por el amplio triunfo.
El primero en hablar en Roca fue Weretilneck, quien valoró el aporte de Pichetto para llegar a un consenso. "Hemos logrado cambiar la vida de los rionegrinos", expresó el líder del Frente Grande en la provincia.  
Luego llegó el turno de Soria. Presidió el acto haciendo hincapié en la necesidad de “construir una nueva provincia entre todos los rionegrinos”.
En ese sentido, llamó a aquellos que hoy no forman parte del FpV a que participen conjuntamente en “este nuevo camino que iniciamos hoy. Les decimos a todos, inclusive a los radicales, que vengan, que tienen las puertas abiertas. Sobre ellos, ahora, pesa la obligación de acompañarnos”.
Soria recordó el golpe de Estado acaecido el 24 de marzo de 1976, como una “fecha trágica que finalizó con lo que fue el último gobierno peronista en Río Negro, para que durante los siguientes 35 años los inútiles de siempre destruyeran esta provincia”.
Asimismo, el intendente de General Roca dijo que lo que falta ahora “es hacerle entender a los rionegrinos que esto no es una empresa para unos pocos"
"Y así ya lo entiende un porcentaje enorme de los vecinos que nos dio su respaldo. Una cantidad de votos que dan la pauta que no sólo los peronistas optaron por nosotros, sino que se sumaron aquellos que con su hartazgo y cansancio decidieron girar el timón y cambiar de rumbo”, expresó, ante la ovación de los miles de militantes y simpatizantes que se dieron cita en el escenario montado en la calle Tucumán.
Por su parte, el ministro Randazzo destacó el triunfo del FpV valorando “la incorporación de una nueva provincia al camino emprendido por el gobierno nacional a partir del año 2003”.

“Demostramos que es posible construir desde el consenso”


Weretilneck les pidió a los radicales que en esta transición  "no destruyan lo poco que queda en pie después de 28 años".

El edificio de la Asociación Española de Cipolletti, ubicado en España 262, fue el centro de operaciones del Frente para la Victoria en la ciudad. Ese fue, también, el epicentro de los festejos de los cerca de mil militantes y dirigentes de las distintas fuerzas políticas que acompañaron la fórmula Soria-Weretilneck.
Cerca de las 21 el vicegobernador electo subió al escenario para dirigirse a los presentes, que colmaron el céntrico edificio cipoleño.
El líder del Frente Grande en  Río Grande manifestó su alegría por ser parte de lo que consideró “un hecho histórico”.
En ese sentido, expresó: “Estamos haciendo historia en serio. Terminamos con 28 años de gobiernos radicales, y eso es porque demostramos, ante todos los rionegrinos que es posible construir desde el consenso. Dirigentes como Miguel Pichetto y el Partido Justicialista en general demostraron madurez política”.
El intendente destacó que tuvieron la grandeza de haber logrado interpretar el sentimiento de todos los rionegrinos y, a su vez, todos los comprovincianos entendieron que la única manera de estar mejor era optando por un cambio en la conducción del Estado provincial.
Entre cánticos, bombos, redoblantes, cornetas y pirotecnia, el intendente cipoleño tuvo tiempo de mandar un mensaje a quienes fueron sus contrincantes directos en la jornada eleccionaria de ayer. “Yo les pido a los dirigentes del radicalismo, en esta transición que vamos a vivir en los siguientes meses, que no destruyan lo poco que queda en pie después de 28 años. Que asuman que el Estado provincial no es de ellos sino de todos los rionegrinos”.

“Tres días de descanso”
En medio de tanta algarabía, Weretilneck hizo un llamado a continuar con el trabajo de campaña de cara a las próximas elecciones que se celebrarán el próximo 23 de octubre. “Tengo que darles una mala noticia; tenemos tres días de descanso solamente, porque a partir del miércoles vamos a trabajar todas y todos para que (Abel) Baratti sea el próximo intendente de la ciudad”, indicó. Asimismo expresó la necesidad de que Río Negro se sume al proyecto nacional, “por lo que tenemos que acompañar en este camino a la presidenta para que triunfe nuevamente en los próximos comicios”.
Luego de la alocución de Weretilneck, el que hizo uso de su palabra fue el senador nacional del FpV, Nicolás Fernández, quien definió como “una bisagra” la jornada electoral de ayer. Al respecto, destacó “la fuerza y el empuje de Soria, Weretilneck y Miguel (Pichetto)”.
Además, el legislador de la cámara alta del Congreso Nacional, puso la cuota emotiva del acto al recordar al ex presidente de los argentinos, Néstor Carlos Kirchner. “Estoy seguro de que él, esté donde esté, está hoy festejando con todos nosotros”, aseguró.
En tanto, Fernández dio formalmente “la bienvenida a la avenida del desarrollo que viene transitando el país, a la cual ahora se suman ustedes, los rionegrinos. La fórmula que va a gobernar esta provincia va a ser una fórmula de lujo y va a ser acompañada desde la Nación”, sentenció.
En el acto estuvieron presentes, además, el candidato a intendente Abel Baratti, el presidente del Frente Grande Eduardo Sigal, el diputado provincial electo Jorge Barragán, la flamante nueva legisladora Viviana Pereira, el presidente del Movimiento Patagónico Popular Elvis Cides, y los dirigentes Fabián Gatti (REDES) y Luis Bardeggia (Foro por Cipolletti).

Escenario
Una apuesta al cambio

Por ÁNGEL CASAGRANDE

En las elecciones de ayer se enfrentaban dos proyectos bien diferenciados. Uno que apostaba a la continuidad de las políticas que aplica el gobernador Miguel Saiz y otro que exigía a gritos un cambio de mando tras 28 años de radicalismo en el Ejecutivo provincial.
Está claro que una mayoría de rionegrinos le dijo basta al modelo que se perpetuó en el poder luego de la vuelta de la democracia al país.
Ya en 1995 y en 2003, la Unión Cívica Radical estuvo a punto de quedarse sin nada cuando Pablo Verani y el propio Saiz buscaban su primer mandato. En esas oportunidades, todo parecía indicar que Remo Constanzo y Carlos Soria resultarían electos, pero el peso específico del oficialismo pudo más y la provincia siguió en las mismas manos.
Esta vez fue diferente. Y para que esto ocurriera se generó un contexto que tuvo un par de puntos determinantes.
El principal es que en la fórmula de la oposición confluyeron los dos intendentes con mejor imagen positiva en Río Negro y que tanto Carlos Soria como Alberto Weretilneck tienen dos gestiones exitosas para mostrar a la comunidad. Teniendo en cuenta el caudal electoral de Cipolletti y General Roca (están entre los tres lugares con mayor cantidad de votantes), los buenos gobiernos de estos mandatarios permitieron conseguir una ventaja que era muy difícil revertir.
Sólo en Bariloche se podía torcer la historia, pero allí el oficialismo pagó muy caro la falta de apoyo a la comunidad luego de la erupción del complejo volcánico Cordón Caulle.
El otro aspecto que impactó en forma negativa para la Concertación es, quizás, la falta de jerarquía y trayectoria del candidato a gobernador, que se impuso en una interna en la que los afiliados le habían dado la espalda. El aparato del Ejecutivo le había permitido a César Barbeito dar vuelta esos comicios.
Otra muestra de la exigencia de cambio fue la importante cantidad de elecciones municipales que perdió el radicalismo este año, en sitios en que históricamente fue el mandamás.
Por último, pese a que durante la campaña las dos fuerzas tuvieron una disputa mediática en cuanto a cuál de los frentes era el verdadero representante del proyecto nacional que encabeza la presidenta Cristina Fernández, esa variable no tuvo ningún tipo de peso en estas elecciones porque los rionegrinos priorizaron su posición sobre los proyectos provinciales que tenían en el menú.     

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