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“Hay dos palabras que se escuchan en todo Río Negro: basta y cambio”

El candidato a vicegobernador por el FpV, Alberto Weretilneck, afirmó que la UCR, después de 28 años, no resolvió ninguno de los problemas importantes.

Por Ángel Casagrande

El jefe comunal cipoleño sostuvo que el radicalismo intenta captar los votos a través del miedo que le pretenden generar a los empleados públicos.
 
Con la convicción de que el radicalismo no llegará a cumplir tres décadas seguidas en el Ejecutivo provincial, el candidato a vicegobernador del Frente para la Victoria, Alberto Weretilneck, aseguró que los rionegrinos reclaman a gritos un cambio urgente en la conducción de sus destinos. 
A una semana de las elecciones provinciales, el intendente de Cipolletti cuestionó duramente las políticas del gobierno provincial y enfatizó que la fórmula que integra con Carlos Soria es la que representa las políticas del proyecto nacional que encabeza la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En este sentido, explicó que desde la UCR se intenta confundir al electorado. 
 
¿Por qué los rionegrinos tienen que votar al Frente para la Victoria y por qué los cipoleños a usted y no a Julio Arriaga o Jorge Ocampos?
Primero porque el radicalismo después de 28 años de gobierno no ha resuelto ninguno de los problemas importantes de la sociedad como puede ser la educación, la salud, el acceso a la tierra, la fruticultura, la pesca, la ganadería.
Después de 28 años de gobierno nadie piensa ni cree que en cuatro años va a resolver lo que no pudo en 28. Este es uno de los elementos centrales que estamos notando.
Hay dos palabras que se escuchan en todo Río Negro: basta y cambio. Basta de los mismos dirigentes, de las mismas personas. Y cambio por propuestas, dirigentes e ideas nuevas.
El otro elemento central es la diferencia entre unos candidatos y otros. La calidad de gestión municipal de Soria y los intendentes del Fpv y la Presidenta tienen contrastes muy importantes con Provincia.
Además, hay que incorporar a Río Negro en un proceso nacional que a pesar del esfuerzo que hizo el gobierno central no se ha logrado.
 
¿Quiénes son los exponentes locales del proyecto que encabeza la presidenta Cristina Fernández?
Somos representantes no sólo porque ella lo manifestó sino por expresiones concretas del ministro Julián Domínguez, del ministro de Economía y candidato a vicepresidente en Bariloche (Amado Boudou) y la del martes que viene de la doctora Alicia Kirchner en Sierras Coloradas, en la Línea Sur. No ha habido dudas de esto. El radicalismo intentó durante toda la campaña confundir al electorado, pero no dio resultado. Lo ficticio  la gente no lo compra.
 
La comunidad de esta ciudad reclama, en forma histórica, más espacio de poder en la provincia. ¿Qué papel va a tener en el Ejecutivo?
Los cipoleños tienen que quedarse tranquilos que una persona que ha gobernado, conoce y ha querido Cipolletti como pocos va a estar en el lugar donde se toman decisiones. Voy a estar en el lugar donde el presupuesto público se decide y sobre todo tener una voz y una representación que el Oeste del Alto Valle, desde Allen a Catriel, no tuvo en la vida institucional de la provincia. Me parece que más que como una cuestión de Cipolletti hay que mirarlo como una cuestión regional. En una de las zonas más prósperas y ricas de Río Negro que por primera vez va a tener una representatividad.
No significa intentar recuperar el tiempo perdido, ni sacarle a uno para traerlo para acá. Es esta concepción tan localista que tanto daño le hizo a la provincia hace 40 años, ahora estamos en una visión más integradora de la política provincial.
 
En la campaña hizo mucho hincapié en que no habrá despidos de estatales en caso de asumir tal como usted asegura que está pregonando el oficialismo. ¿Por qué lo están haciendo?
Hay mucho miedo y es muy triste. Uno entiende que cuando uno va a ver a un vecino, tiene que convencerlo de que lo vote y busca ponerse de acuerdo. Nunca me imaginé que alguien le pida a otro que lo vote con el miedo. ¿Qué hace el radicalismo? Les dice ‘si vos no nos votás a nosotros, te vas a quedar sin tal cosa, sin trabajo’. El miedo es un tema de la dictadura, no de los demócratas, que somos lo que tratamos de convencer con ideas, trayectoria y mensajes.
Uno va a una comisaría en cualquier ciudad, a un hospital, a una escuela, está claro que faltan empleados, los intendentes y los comisarios piden policías, está faltando gente en todos los lados.
Eso sí, los que tienen que preocuparse son aquellos que están cobrando y no van a trabajar.
Tienen que mirar las dos comunas, en las cuales todas las actividades que se realizan son con los municipales. Es un modelo de Estado que es el que vamos a replicar. Con la experiencia que tenemos Carlos y yo, a nadie se le ocurriría generar un proyecto con el Estado como centro si no es con el acompañamiento de los empleados públicos.
Que mejor para un gobernador que el maestro vaya contento a dar clases con un proyecto educativo, que la enfermera y el médico vayan contentos a atender a quienes necesitan de un sistema de salud, que mejor los policías se suban al patrullero con ganas de prevenir al delito.
No planteamos la confrontación con el empleado público y al contrario, queremos tener un Estado que para el empleado sea un orgullo trabajar y no una carga como hoy. El Estado aparece en todos los diarios por sus denuncias de corrupción y no como eficiente, ágil y transparente.
 
¿Por qué dice que hay corrupción?
Lo vemos en todos lados, en la causa de los sobresueldos, las de turismo, el histórico banco de Río Negro, permanentemente estamos asistiendo a denuncias que algún día terminarán en tribunales.
 
La fruticultura atraviesa el peor momento de su historia. ¿Qué se puede hacer para paliar la situación?
Los productores tienen una serie de importantes problemas. El primero es la altísima concentración, tenemos unos 2.400 productores registrados en Río Negro, de los cuales alrededor de 2.300 concentran el 60 por ciento de la producción plantada y el resto un 40. Este porcentaje dejó al pequeño y mediano productor sin poder de negociación, sin poder imponer mercado y precio, muy distinto a lo que pasaba 30 años atrás.
Otra variable es que han cambiado las reglas de comercialización; antes el productor podía vender a cualquier lugar, hoy con las enormes cadenas comercializadores de alimentos a nivel nacional ya un pequeño y mediano no accede porque lo hacen las grandes empresas.
Tenemos un problema de calidad, si pensamos que un 50 por ciento de lo que se produce va a jugos y sidras, un 25 al mercado externo y el otro 25 al interno, tenemos un serio problema de calidad. Hay que mirar que Chile tiene un 30 por ciento y Nueva Zelanda un 23 de fruta de industria. Gastamos lo mismo para producir lo que va a la sidra e industria que lo que va al extranjero.
El otro proceso son los problemas de mayores costos, el dólar está quieto desde hace bastante tiempo y los productores han tenido aumento de los costos.
Tenemos que plantear al Estado nacional la baja de los costos, ya sea el reembolso por puertos patagónicos, la quita de las retenciones, o la baja de los aportes laborales o de los costos laborales para el pequeño y mediano productor como solución.
 
¿El domingo que viene, se terminan los 28 años de radicalismo?   
Estoy convencido que el habitante rionegrino quiere comparar, la vida nuestra son comparaciones, lo que nos gusta, lo que no, lo que nos hace bien, lo que nos hace mal, lo que nos da placer, lo que nos sulfura. Qué le pasa al rionegrino que tiene 28 años del mismo gobierno. No puede comparar una cosa con la otra, y eso es lo que está instalado ahora, queremos probar con otra dirigencia, con otro gobierno, para poder después tener una opinión definitiva sobre los dos proyectos.
Además, creo que los resultados en las elecciones municipales de Cinco Saltos y Río Colorado, más la victoria de Cristina en las primarias de agosto significan que los rionegrinos estamos viviendo un tiempo de cambio.

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