Fiesta del compromiso educativo
La emoción invadió a quienes se sienten parte de la Escuela 50, de jornada completa. Ayer, a las 9.30, alumnos, padres, docentes y directivos se reunieron en el patio interno, en torno a tres largas mesas para comenzar el festejo. Una celebración que superó las complicaciones del comienzo de clases y conmemoró los 88 años de existencia de la institución abocada al compromiso de “formar hombres honestos”, como indicó su director, Jorge Sasso.
Además, la Escuela 50, también festejó ser la única en la provincia que pudo mantenerse con la modalidad de jornada completa. En ella, durante 8 horas, docentes y alumnos interactúan en un aprendizaje continuo, que termina por crear un lazo que traspasa el vínculo maestro-estudiante.
Tenacidad, ante todo
En referencia al sentido que encierra que una institución educativa alcance 88 años de existencia, Sasso señaló: “Significa un desafío constante del día a día, porque acá hay que saber que si no es así, viviríamos en una fantasía”.
“Nuestra escuela necesita del aporte de todos, pero de la mesa sólo hay tres patas, y la ausente la tenemos que poner el resto”, afirmó el director.
Sasso aprovechó la ocasión para invitar a sus superiores a notificarse de las acciones que se desarrollan en el establecimiento: “Este es un llamado a las autoridades que, creo, deben saber hace mucho por la comunidad que nos encuadra, y que la meta nuestra es que los chicos que egresen de acá puedan continuar”. En relación al camino seguido por los egresados, el director explicó que la escuela hace un seguimiento de los mismos y todos los años realiza talleres para orientarlos en la elección del secundario.
Verlos crecer
La Escuela 50 comienza su jornada a las 7.50. Hasta las 16, alumnos y docentes comparten un intenso proceso de aprendizaje.
Generalmente, las materias habituales se dictan durante las primeras horas del día, para luego darle espacio a los talleres, otro espacio educativo dictado por los mismos maestros. También cuentan con el área de expresión y tecnología.
“Los chicos son muy especiales acá, son muy particulares, lo que hay en la escuela es de ellos”, señaló la secretaria. “Ellos cuidan, no rayan, saben que éste es su lugar que pueden contar con los maestros siempre”, completó su relato.
La estructura de la institución fortalece los vínculos, y los maestros no pueden evitar la emoción cuando llega el momento de verlos egresar. Pero la fuerza de la relación, hace que los adolescentes regresen a su antigua escuela, para visitar, contar sobre su vida y, también, pedir ayuda.
Además, la comunidad que rodea la escuela se compromete con ella constantemente, aportando y defendiéndola.
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