"Escuché el grito de gol del empate en la ambulancia"

Hernández tuvo que retirarse de la cancha por un golpe en la cabeza.

Iban 43 minutos del segundo tiempo y el esfuerzo por cortar un centro con peligro de gol no hizo más que desviar la trayectoria del balón y engañar a su propio arquero.

Era el 2 a 1 para Ferro de Pico en La Visera, después de que Cipo había hecho el esfuerzo desde los 17 de ese mismo período para llevarse algo con dos hombres menos por las expulsiones de Gabriel Chironi y Daniel Opazo.

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La orden parte desde el banco: “Los dos centrales, a jugar de punta”, gritó Gustavo Coronel. Cinco más tarde, en su intento por cabecear un pelotazo desde el fondo, se elevó el 2. Elvis Hernández impactó el balón y también la cabeza del adversario, cayó de manera aparatosa sobre el sintético, de costado, y quedó inmóvil.

En la platea, papá Frolián y mamá Irma se paralizaron. El jugador, de 19 años, intentó apoyar las manos, no pudo y llegó rápido el traumatólogo del equipo para asistirlo.

“Se me apagó todo. No me acordaba de nada, excepto de la jugada del gol en contra”, reconoció el día después.

Entre semana se produciría la firma del contrato profesional con el futbolista que irrumpió en primera división a fines del 2018, justo ante el Rojo neuquino.

Fueron 14 minutos de susto. Los insultos desde las tribunas al equipo rival le fueron dando espacio al silencio, a la espera por saber algo de la salud del jugador.

“Me desperté en la ambulancia, cuando me suben después de la maniobra en la camilla y escucho a la gente gritar el gol. Recién hoy (por ayer) lo vi. Fue un golazo”, contó en la tranquilidad de su hogar.

“Los dirigentes y todos mis compañeros estuvieron muy pendientes de mí”. “Es la tercera vez que me golpeo de esta forma la cabeza. La peor me tocó en Lifune con Maronese ante Alianza”. “Yo quiero estar. Ahora voy a descansar como me dijo el médico, pero quiero jugar el domingo”.Elvis Hernández. El marcador central descansa en casa tras el golpazo.

Villa Ceferino

Tras un par de horas en la Fundación Médica, cruzó la calle y se sumó a la concentración de sus compañeros en la sede albinegra.

Con la asistencia de un cuello ortopédico descansó toda la noche y antes de regresar a casa volvió de visita al médico.

“Tengo tres días de reposo. Yo dije que iba a entrenar igual”, desafía en un impasse de la tarde de Netflix junto a un amigo, pasando capítulos sin parar de El marginal.

La palabra final la tendrá sin dudas el cuerpo técnico y médico de la institución, pero Elvis se sabe importante dentro de esta estructura defensiva y se viene una brava contra Independiente de Neuquén en La Visera. “Quiero estar”, repite. Por el momento, la mejor receta será encerrarse en casa, encontrar un buen plan frente a la tele y recibir los mimos de todos los seres queridos.

Ahora, el barrio luce diferente

El cordón cuneta ha llegado a Villa Ceferino de Neuquén. El crecimiento de la capital ha cambiado para siempre la fisonomía del espacio donde habita Elvis Hernández, el pibe de Cipo que ya es famoso entre las polvorientas cuadras.

Mientras riegan sus veredas, se suman voces y miradas curiosas ante la aparición de los flashes. Todos están al tanto de lo que ocurrió y ensayaron algunas cargas al defensor.

“Me mataron. Me dijeron que dejé de ser el guapo del barrio para siempre. No te perdonan ninguna”, comentó entre risas uno de los habitantes históricos.

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