Escritor cipoleño, en la Feria del Libro
El próximo 8 de mayo, representando al Stand de la provincia de Río Negro, Ocampos presentará El enamorado de Plata.
El escritor cipoleño pertenece al Círculo de Escritores del Comahue. Su trabajo en las letras comenzó a los 15 años cuando se desempeñó como columnista del diario Tiempo Cipoleño (1997). Dos años más tarde publicó sus libros de poemas El eclipse voraz de una tragedia encantada y Librando nacimientos. Ha obtenido diversos premios y actualmente cursa el último año de la carrera de Técnico en Comunicación Social.
Con respecto a la obra que estará presentando, Ocampos señaló, en una entrevista que le realizaran en una página web, que “El Enamorado de Plata tiene más trabajo y más conciencia del oficio de escritor. Aquellos primeros libros los hice a los 18 y 19 años bajo una especie de inspiración propia de la edad. En cambio este último es el trabajo de casi tres años en el Diario Cipolletti, por eso es fruto de una selección. Lo bueno es seguir creciendo y saber que hoy se puede seguir escribiendo mejor. Soy muy autocrítico de mi propia obra y muy obsesivo a la hora de corregir. La poesía también requiere pico y pala”.
En tanto el joven escritor señaló que “la temática es variada, desde hechos históricos como la Conquista de América hasta un comentario sobre el libro de García Márquez Memorias de mis putas tristes. Todos ellos narrados por medio de la prosa poética. Sin olvidar de alguna forma y como un retazo de sus vidas a grandes poetas como Rubén Darío. Creo en las raíces americanas y su impronta española, es una búsqueda de nuestra propia identidad americana. Es algo así como Un viaje a la semilla de Alejo Carpentier. Amo este idioma con el que describo mis sueños y doy mi amor”.
Por último, Santiago Ocampos aseguró que la realización de su último libro implicó tres años de trabajo. Al respecto señaló que “cada semana publicaba una columna poéticamente literaria donde trataba de poner en claro mis ideas y de alguna forma mi crítica social. Fue un trabajo arduo, recuerdo semanas en las que no me salía nada y aprendí a escribir, a madurar el oficio, a no teñirlo de espontaneidad, esperando un ángel bendito. Creo firmemente que escritor se nace y se hace como también se hace y se nace. Ese proyecto me enseñó a ser escritor.
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