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Enfermero recuperado: "Vi la muerte y me propuse salir vivo"

El cipoleño Daniel Muñoz, recuperado de Covid-19, cuenta el drama que vivió como paciente internado en la terapia de una clínica privada.

Mientras yacía en una cama de internación, boca abajo, para poder respirar mejor, vio ingresar a un conocido de la vida en grave estado. Estaba en una camilla porque no había camas disponibles; y tuvo que esperar que se muera otra paciente que agonizaba hace días para tomar su lugar. Vio la muerte, la lucha por vivir, vio la entrega de médicos y enfermeros, todos al límite. Vio salir a la señora fallecida en un cajón cerrado.

"Fue muy impactante para mí. Aunque estuve muchas veces en situaciones límites, he sacado a gente calcinada o con la mitad de su cuerpo adentro de un auto, eso que vi me mató. Ahí me di cuenta de todo, y me propuse estar mejor para vivir y salir adelante", confesó el enfermero cipoleño recuperado.

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Daniel tiene 52 años. Nació en Cipolletti, donde trabaja en una clínica privada de nefrología desde hace 33 años. También presta servicio como enfermero en la guardia del hospital de Fernández Oro. Es uno de lo tantos trabajadores de la salud que se exponen al Covid-19 en la primera línea de batalla.

El 15 de octubre, este enfermero salió de una guardia y al otro día comenzó a sentir los primeros síntomas. Llamó de inmediato al hospital y a la clínica de nefrología y se aisló. Fue hisopado, el resultado dio positivo para Covid-19 y los primeros seis días transcurrió la enfermedad con una internación domiciliaria. Pero sus antecedentes secundarios, como la presión alta y la obesidad, complicaron su situación. Evolucionó hacia una neumonía bilateral y tuvo que ser internado en la terapia intensiva de una clínica privada de esta ciudad.

En esas circunstancias, el enfermero recuperado de Covid-19 vivió momentos muy dramáticos, como la situación que describió al encontrarse en la terapia con un conocido de toda la vida que ingresó grave y no tenía cama.

"Lamentablemente, este virus me lo agarré trabajando. Soy agente de salud, atiendo a pacientes con Covid-19 y pongo en riesgo mi integridad física. Pero no estoy arrepentido. La enfermería es una vocación y me siente feliz de ayudar a otras personas. Por eso, en cuanto pueda estar mejor, quiero volver a trabajar", expresó Daniel.

Daniel estuvo 11 días internados y tuvo miedo. Su cuerpo ya no es el mismo aunque sea un recuperado. A raíz de la enfermedad, dijo que es un insulino dependiente y se tiene que tratar como tal. Lo controlan varios médicos, entre ellos un cardiólogo y un neumonólogo. También lo ve un profesional nutricionista para bajar de peso asiste a las sesiones de una psicóloga. "Esto me cambió la vida", confesó el enfermero recuperado.

Sin embargo, su deseo de volver a trabajar es más fuerte y su familia lo apoya y lo acompaña. El domingo pasado le dieron el alta y fue un recuperado más de la ciudad. Su mujer lo fue a buscar en su auto y se trasladaron hasta su casa de Fernández Oro, donde sus hijos y nietos congelaron en imágenes la alegría del reencuentro. "¿Abuelo te puedo abrazar?", le dijo su nieta desde la puerta de la vivienda, mientras Daniel bajaba del auto y todos festejaban su llegada.

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Tenía miedo de no verlos más, cuando se dio cuenta que solo no iba a poder manejar la situación virus y tuvo que encomendar su vida a los trabajadores de la salud que lo atendieron en una terapia de internación. "Estos muy agradecidos con todos. Hicieron todo bien. El hospital de Oro que trabajó a destajo mientras estuve en mi casa y los trabajadores del Sanatorio Río Negro que me recibieron cuando se me complicó. La atención fue magnífica", expresó el enfermero recuperado.

En diálogo con LMCipolletti, advirtió que no hay receta para enfrentar al Covid-19 que les funcione a todos por igual. Dijo que se "aprende en el camino" y que es importante que la gente se deje ayudar a tiempo con la enfermedad porque "en siete o diez días este virus te puede robar la vida".

"Mucha gente se ha muerto de Covid-19 porque siguió con el té de orégano o laurel, no quiso tomar antibióticos o ponerse una vía. Subestimó la enfermedad y no pidió asistencia enseguida. Esperó dos o tres días a que se le pase en su casa y cuando se sintió mal y acudió ya era tarde o no conseguía cama. Por eso, es importante que las personas tomen conciencia y sean predispuestas. No opongan objeciones, dejen hacer al personal para salir de esta enfermedad", concluyó.

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