El registro de un trovador callejero
Podría afirmarse que cuenta con un grupo de seguidores. Quienes lo ven subir al colectivo que conecta Cipolletti y Neuquén, y lo conocen, se aprestan rápidamente a dejarse llevar por las melodías que salen de su boca. Se trata de Pablo Chichel, un joven humilde y afable, dispuesto a hacer conocer su música. Por eso, decidió hacer un registro oficial de su creación y acaba de culminar la grabación de su primera placa “0 y 1”. Un nombre con explicación profunda.
“Es el primero que grabo, y la idea original nació con diez temas”, explicó Chichel, nacido en Buenos Aires y oriundo de Latinoamérica por su raíz musical. El trabajo se registró en los estudios de Jorge Enei, donde también se incorporaron los agradecimientos a quienes lo acompañaron en el emprendimiento. “Claudio Puel, referente de la comunidad mapuche, interpreta una música nativa mientras yo voy dando las gracias verbalmente, como corresponde”, señaló el cantante, adelantando una particularidad de la placa.
El repertorio cuenta con diez creaciones propias, que recorrerán diferentes géneros, proporcionando dinamismo a la placa. “‘Ave Fenix’ es una de las canciones que habla de volver a elegir a la persona que tiene al lado, no hacer promesas de amor, sino volver a conquistarla”, explicó Chichel sobre uno de los temas que integran “0 y 1”. “También hay una zambita, que se llama “La Verdad Más Pura”, que es una historia de amor con una moraleja, diciendo que por más que pasen los años la única verdad, la más pura, es la que tiene el corazón”, agregó.
Proponer desde el inicio
Toda la selección de temas que integran “0 y 1” son sólo un recorte de la producción de Chichel. El conjunto busca representar el pensamiento que posee sobre el deber de un artista que es transmitir pensamientos.
Esta intención se transforma en propuesta, y en esta primera placa, el intérprete decidió que la denominación fuera la sugerencia inicial. “El nombre del disco “0 y 1” es empezar de cero a ser uno, y ser hoy uno entre todos. Es como unificar el ser en las cosas, y no querer que las cosas sean como se nos ocurre”, detalló.
En cuanto a la forma de comunicarse de un artista, Chichel manifestó: “Mi criterio, hoy por hoy, es que vos no podés ir de frente a decirle a la gente cómo ves la sociedad y cómo habría que mejorarla. Tenés que mejorar vos, y mientras tanto, cantar cosas lindas”.
Del mundo a la región
Chichel nació en Buenos Aires, donde tuvo una formación musical férrea desde pequeño. Los años en el conservatorio le dieron la técnica, pero la necesidad de encontrarse a sí mismo como ser de la expresión lo llevó a experimentar.
En ese camino se sumó a una banda con la cual recorrió Latinoaméricana, integrando los ritmos de cada lugar a su repertorio a modo se souvenir.
Mientras el mundo lo conquistaba nació su hija, quien junto a su madre se estableció en Cipolletti. En busca de recomponer ese lazo, el cantante desembarcó en la ciudad.
Desde que se instaló fue ganando amigos y admiradores, y también la confianza para compartir con el mundo las baladas que por el momento siguen siendo el deleite de los pasajeros locales.
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