El homenaje a dos militantes provocó caos en los puentes
El cruce vehicular a Neuquén volvió a poner a prueba la paciencia de los valletanos. Esta vez no hubo cortes, pero una panfleteada provocó extensas demoras y filas de vehículos que unían el viejo peaje y la calle Lisandro de la Torre.
Fue el tercer bloqueo diferente del mes, encabezado por organizaciones de izquierda y tomas cipoleñas que recordaron los 13 años de la masacre de Avellaneda, en la que los militantes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados durante la represión policial por un piquete. Antes, habían pasado por los puentes los chacareros, durante varios días y con cortes totales, y la familia del joven neuquino Abel Laurín, pidiendo que se investigue su asesinato.
Con muchos niños al frente, banderas y una murga, el Frente Popular Darío Santillán llegó al peaje poco antes de las 11 y limitó el paso vehicular hacia Neuquén, bloqueando un carril para entregar panfletos. Rápidamente, se formó una fila de casi un kilómetro y medio entre la calle Lisandro de la Torre y el peaje. El embotellamiento atrapó también a quienes pasaban por la Ruta 22 hacia la rotonda, y atravesar la zona demandó unos 30 minutos circulando a paso de hombre.
“Nosotros ese día tomábamos la Municipalidad reclamando lo mismo, trabajo y comida, porque era una jornada nacional de protesta. Y hoy sigue la impunidad latente, apenas hay un policía detenido. Entonces tenemos que recordarlo cada año, pidiendo justicia”, dijo la dirigente cipoleña Lilia Calderón durante la manifestación, que incluyó una olla popular y se extendió hasta las 15.
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