El ARSAT-2, hacia el espacio desde Río Negro
En medio de un gran operativo partió ayer el ARSAT-2 con destino final la Guayana Francesa.
A diferencia de lo ocurrido con el ARSAT-1, en esta oportunidad el gobernador Alberto Weretilneck participó del acto de despedida del segundo satélite geoestacionario de comunicaciones argentino, realizado 100% en Bariloche, Río Negro.
En ese marco, el mandatario destacó “la soberanía tecnológica” que está alcanzando el país gracias a las políticas de estado “emprendidas por la presidenta” Cristina Fernández de Kirchner.
Aprovechó, además, para felicitar a los ingenieros y científicos que trabajaron para hacer realidad la construcción de este nuevo satélite. “Estoy muy orgulloso de la empresa Invap por este logro”, remarcó.
Con respecto a su relación con el Gobierno central, Weretilneck dijo que en la partida del primer ARSAT no había podido estar presente porque “hay veces que hay tiranteces lógicas de la política y de la gestión. Pero lo importante es que hoy existe un diálogo entre Provincia y Nación. Nosotros siempre dijimos que ni arrodillados ni aislados, y eso es lo que pretendemos”.
El avión más grande del mundo
El ARSAT-2 fue cargado en el avión Antonov AN 124, el vehículo aéreo de cargas más grande del mundo, para llevarlo a la Guayana Francesa. Este tipo de aeronave, de origen ruso, suele utilizarse para el transporte de locomotoras, yates, fuselajes de aviones y otros tipos de carga de grandes dimensiones, con una capacidad de hasta 150 toneladas.
Desde Bariloche, el Antonov partió hacia Neuquén, donde ayer por la tarde realizó la primera escala. La segunda fue en Ezeiza, ya por la noche.
Desde Buenos Aires, en tanto, emprendía su viaje final, con destino a la Guayana Francesa, desde donde será puesto en órbita el 30 de septiembre.
El traslado
Gran operativo en Bariloche
El traslado del satélite requirió una gran tarea de logística previa, que demandó días de trabajo.
La Regional III de la Policía de Río Negro, con cabecera en Bariloche, dispuso un operativo especial para el traslado del ARSAT-2, que se realizó desde la empresa Invap Sociedad del Estado, lugar donde fue fabricado, hasta el aeropuerto internacional de la ciudad lacustre.
Para esta tarea se afectaron los recursos humanos y logísticos de la Zona Andina de Seguridad Vial de la policía rionegrina, el cuerpo de Seguridad Vial barilochense, el Destacamento Especial de Seguridad Vial Dina Huapi y la Subcomisaría 80. También participó personal de la Policía Aeroportuaria y la Gendarmería Nacional.
El satélite tiene un alto costo y está asegurado en miles de millones de dólares, por lo que el cuidado para su traslado fue máximo. El gran despliegue generó importantes trastornos en el tránsito vehicular, cortando varios de los principales accesos a la ciudad.
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