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Cristina y Alberto juntos en Olivos: la foto de unidad ante el espanto que Batakis llevará a Washington

La ministra de Economía tomará el tramo caliente del viaje que Alberto no pudo llevar a Washington por el covid positivo de Biden. El almuerzo de los dos Fernández es parte de la previa pero también podría impactar en los mercados y en la oposición.

La postergación de la cumbre del presidente Alberto Fernández con su par norteamericano Joe Biden aumentó el pesimismo que se respira en medio de la crisis bursátil y cambiaria que afronta el Gobierno desde hace tres semanas. La renuncia de Martín Guzmán al Ministerio de Economía desató una inestabilidad inesperada. Se incrementó con la ausencia de señales de unidad desde la coalición oficialista ante una embestida del mercado que busca forzar una devaluación abrupta y en tiempo récord que termine de marcar la suerte del panperonismo en el poder.

Apenas se conoció que el inquilino demócrata de la Casa Blanca dio positivo de covid la noticia fue leída como otra señal de la mala suerte que afronta el gobierno del Frente de Todos. Otros estiman que la postergación del encuentro le da mas tiempo al Gobierno para no malgastar una cita clave en un escenario coyuntural donde son más importantes las señales políticas internas que los respaldos de un vínculo bilateral inestable que Estados Unidos no quiere empeorar. La doméstica norteamericana ya no pesa tanto como hace un año en la relación con América Latina: Biden se prepara para afrontar un escenario adverso en las elecciones de medio término que se realizarán en noviembre.

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Este sábado se hilvanó una de las esperadas señales del oficialismo que tendrán doble impacto, tanto en Washington como en Buenos Aires. El presidente Alberto Fernández volvió a encontrarse con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Almorzaron en la Residencia de Olivos pero fue una charla que duró mas tres horas con un cometido concreto: ventilar una señal de unidad luego de una semana de secretismo sobre las diferencias internas respecto a las medidas económicas que debe aplicar la flamante ministra de Economía, Silvina Batakis, para frenar la corrida cambiaria que arrecia por tercera semana consecutiva.

A diferencia de las citas anteriores, signadas por un secretismo que es considerado como una muestra de fidelidad entre socios desconfiados, esta vez el oficialismo no se vio obligado a confirmar la existencia. Sus voceros fueron los encargados de contar la reunión y detallar que fue un encuentro para analizar las próximas medidas cambiarias. En las tres horas también habrían repasado posibles cambios al Gabinete, como parte de las conversaciones que vienen manteniendo también con el titular de la Cámara Baja. La información aportada parece un cambio en la comunicación del Gobierno, pero también es parte de la necesidad de exhibir unidad en un momento donde la oposición, corporizada en Juntos por el Cambio, busca imponerle las condiciones al Frente de Todos para iniciar una negociación de acuerdos políticos para garantizar la gobernabilidad a los dos lados de la polarización para afrontar la crisis.

Por ahora no hay una fecha concreta para la postergada cumbre Fernández - Biden. En la Cancillería aseguran que es cuestión de días para que la Casa Blanca ponga una nueva fecha. Por lo pronto, los temas urgentes serán abordados por Batakis que este lunes comenzará una serie de reuniones en Washington.

Alberto Fernández - Cristina Kirchner

Hace una semana el Presidente confirmó que subía al viaje y ahora ella quedará al frente de los capítulos más delicados, vinculados a la necesidad de Argentina de flexibilizar las metas pactadas en la renegociación con el FMI de la deuda contraída por el gobierno de Mauricio Macri en 2018.

La jefa del Palacio de Hacienda tendrá este lunes su primera reunión con la directora del FMI, Kristalina Georgieva. Antes de viajar le contó a los gobernadores que recibió en Buenos Aires que está al borde de cumplir con el nivel de emisión monetaria pactado con el Fondo cuando faltan cinco meses para que termine el año. Luego se encontrará con el funcionario del Tesoro David Lipton. Tuvo un rol clave cuando Macri pidió el auxilio del FMI, porque le recomendó al entonces presidente Donald Trump que no lo hiciera. Por entonces Lipton era el representante norteamericano en el directorio del FMI. Tuvo que utilizar el poder que le concede el 16% de las acciones del organismo en contra de sus deseos y cumplir con la decisión del magnate republicano: ayudar a Macri. Ahora Lipton es una voz autorizada para Biden sobre Argentina.

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Las dos reuniones son las más relevantes de la gira que realiza Batakis. A ambas llegará con la señal que Alberto y Cristina decidieron protagonizar este sábado. En el oficialismo dicen que es mucho más que un gesto, sino la continuidad de las reuniones que vienen manteniendo desde principios de este mes. La escena responde también al arranque de la cuarta semana posterior a la salida de Guzmán. Sin señales concretas las chances de controlar la corrida cambiaria son menores y por eso el Gobierno prepara para esta semana que la foto del sábado sea sólo el anticipo de un despliegue de unidad que involucrará a los gobernadores, que también están cada vez más unidos ante el espanto que les provocó el escenario que les contó Batakis sobre la complejidad de los meses que se avecinan.

Además de los mercados y del viaje de Batakis, la reunión de Olivos de este sábado también cierra una semana marcada por amagues de diálogo entre el Gobierno y Juntos por el Cambio. Comenzaron cuando el gobernador bonaerense Axel Kicillof lo mencionó, luego formaron parte de un fallido trascendido vinculado al ministro del Interior, Eduardo "Wado" De Pedro y también llegan hasta al titular de la Cámara Baja, Sergio Massa, a quien le adjudican un sondeo con la oposición sobre cinco puntos de acuerdo político para agosto y septiembre que no estén vinculados a ninguna aspiración electoral, sino a resolver la crisis.

En la última reunión de su Mesa Nacional, los dirigentes de Juntos por el Cambio acordaron reclamarle responsabilidad al Gobierno. En privado sostienen que no hay claridad sobre los interlocutores porque no se ponen de acuerdo para afrontar la crisis. Dicen que no hay garantías sin un comando unificado, aunque los dirigentes opositores asumen que preferirían no participar de ninguna negociación de gobernabilidad por estiman que es un "abrazo de oso". Este sábado la cuarta reunión entre Alberto y Cristina en un mes podría comenzar a despejar el obstáculo de la ausencia de interlocutores unificados. Si se concreta alguna instancia de diálogo con la oposición, los indicios se Olivos anticipan que no sería una medida unilateral de alguno de los tres socios del Frente de Todos.

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