La creciente afluencia de pacientes ha desbordado la capacidad de brindar atención que tiene Salud Mental, por falta de personal y escasos recursos.
Colapsada por "el impresionante aumento" en el número de personas que acuden "desesperadas" por atención a sus problemas, el área de Salud Mental del Hospital de Cipolletti enfrenta serias dificultades para responder a la enorme demanda de asistencia. Sus pocos profesionales y empleados hacen cuanto está a su alcance para cumplir su función, pero el sentimiento de zozobra es tremendo.
Lo que está ocurriendo desde hace meses en el sector es de tal magnitud que "no tiene antecedentes previos", comentaron trabajadores hospitalarios consultados, que prefirieron mantener sus nombres en reserva. Esto último no es para menos, ya que el clima general del nosocomio se está tensando cada vez más, por los bajos salarios que se pagan y por las carencias prácticamente crónicas de personal, medicamentos e insumos.
Así, el jueves pasado hubo un paro de actividades del gremio Asspur y para este miércoles integrantes de UPCN buscarán concretar una asamblea de trabajadores, que podría ser en cierta medida especial. Y es que en UPCN están interesados en que participen también los dirigentes y afiliados de Asspur, a los que ya han cursado la invitación correspondiente. El objetivo esgrimido es el de unificar las luchas y los reclamos.
En este convulsionado contexto, el área de Salud Mental no escapa a las dificultades que atraviesan los demás sectores del Hospital cipoleño. Con el agravante que implica para Salud Mental el hecho de que la demanda de atención viene superando todos los registros conocidos y "está desbordando" las limitadas capacidades existentes. "El área está prácticamente colapsada", enfatizaron.
Valga como muestra de lo que ocurre, la respuesta que se dio recientemente desde el nosocomio, en forma automática y por medio de una red social, a un paciente que buscaba la asistencia de un profesional de la psiquiatría. "Buen día, si usted es paciente nuevo, debo informarle que lamentablemente no tenemos turnos disponibles, debido a la alta demanda y falta de profesionales del servicio para poder dar respuestas. ¡Disculpe las molestias ocasionadas!".
Los hospitalarios exponen la situación con dramatismo. Según ellos, la cantidad de personas que buscan ser atendidas "se ha duplicado, triplicado o más", al punto que da la sensación de que el aluvión de pacientes ha crecido "doscientas veces más. La demanda es verdaderamente excesiva, extrema, terrorífica". Cuando se ponen a disposición turnos, estos se completan en cuestión de minutos.
En la actualidad, en Salud Mental el número de profesionales es reducido y con una penosa tendencia a acotarse aún más. No quedan más de un par de psiquiatras y no alcanza a la media docena el número de psicólogos. Se han ido, no hace mucho, un psiquiatra y un psicólogo y se espera, con pesar, que pronto se vaya otro psicólogo más. Y no se descarta que parta también un profesional de la asistencia social. Se siguen perdiendo recursos humanos muy valiosos.
"Los bajos salarios y la sobrecarga de trabajo hace que profesionales e, incluso, empleados, renuncien y busquen ocupación en otra parte, sobre todo, en el sector privado", expresaron los hospitalarios consultados. Las guardias se vuelven tan agotadoras que un profesional puede pasarse horas y horas casi sin pausa asistiendo pacientes.
En cambio, en el sector privado las labores son mejor remuneradas y los cronogramas de atención no son extremos. Con más tiempo disponible, un profesional de la psiquiatría o la psicología puede, incluso, abrir un consultorio propio, además de mantener su relación laboral con una empresa de salud.
Las razones del éxodo de especialistas no solo guardan relación con los pobres salarios, sino también con las dificultades que plantea no contar muchas veces con medicamentos que proporcionar y con la desesperación que surge ante la creciente cantidad de gente que sufre padecimientos mentales y que procura en el Hospital un alivio para sus problemas.
La masiva demanda está relacionada, principalmente, con el deterioro de las prestaciones de muchas obras sociales y con los pagos extras que suelen requerir algunos profesionales que atienden en forma particular. En la ciudad, las personas que recurren a consultas privadas de psiquiatras muchas veces deben pagar por la asistencia, al contado, es decir, cash, contante y sonante, montos que oscilan entre los 80.000 y los 100.000 pesos. En algunos casos, también tienen que pagar por la receta. Cabe señalar que estos fenómenos no son exclusivos de Cipolletti.
A todo esto, los medicamentos psicotrópicos no suelen ser baratos y, para tratar casos de psicosis, por ejemplo, el costo de una cajita de 28 comprimidos puede rondar los 300.000 pesos. Por fortuna, en el Hospital este tipo de psicofármacos está aún disponible la mayoría de las veces. Pero no ocurre siempre, ni mucho menos, que un medicamento esté permanentemente en el stock del centro de salud, dadas las carencias y limitaciones existentes.
Los trabajadores sostienen que los inconvenientes que se observan en el nosocomio se remontan a varios años atrás, pero que, con la actual administración nacional del presidente Javier Milei, se han agravado de modo nunca visto. La política oficial de ajustes y recortes no ha perdonado ni a discapacitados, ni a jubilados y pensionados, ni a servicios tan sensibles como la pediatría o la entrega de medicamentos oncológicos. Las provincias, también desfinanciadas por la "motosierra", han debilitado igualmente sus prestaciones sanitarias.
Como ejemplo de los tijeretazos, a troche y moche, que han sufrido áreas sensibles del Estado nacional, baste precisar el achicamiento de los servicios del PAMI. Afiliados cipoleños a la obra social nacional se han encontrado con que, para recibir atención psiquiátrica, deben trasladarse a un centro de salud de Neuquén, donde solo tienen turno para enero de 2026. Más de tres meses de espera.
De profundizarse el deterioro de las obras sociales y reducirse todavía más el poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones, no caben dudas de que el Hospital local verá crecer exponencialmente la afluencia de pacientes de todo tipo. Como los que ya han sobrepasado las capacidades de Salud Mental, donde su personal hace a diario heroicos esfuerzos por no dejar a nadie sin asistencia y sin la respuesta, científica y humana, que buscan.