Caso Maira: el acusado reveló un pasado dramático por sus adicciones
Bruno Marín, el acusado de instigar el suicidio de su pareja, Maira Castillo, apuntó a la problemática de adicciones que ambos padecían como detonante de la trágica decisión que tomó la chica, que tenía 32 años y era mamá de dos chiquitos.
También habló de que la madre de Maira ejercía un fuerte control sobre ella, y que no aceptaba la relación afectiva que habían iniciado. El sospechoso accedió a declarar en primer lugar en el juicio que se inició ayer en los tribunales cipoleños. Admitió que era posesivo con la chica y que la relación de pareja había atravesado situaciones de violencia, pero resaltó que planeaba una vida con ella.
El hecho que se ventila ocurrió en julio de 2020 en un domicilio de Cinco Saltos.
Las pericias determinaron que la joven se había quitado la vida, pero ante un pedido que su familia llevó a la justicia, se inició una nueva línea de investigación con perspectiva de género.
Marín dijo que ambos consumían drogas y alcohol y dio a entender que se había convertido en un drama especialmente para la chica.
Su abogado defensor, Rafael Cuchinelli reforzó esa teoría en su alegato de apertura. Ante una consulta de este medio, dijo que la investigación no avanzó en este sentido y que solo apunta responsabilidades sobre Marín, quien se vinculó con la joven ocho meses antes de su muerte. Sostuvo que la acusación no profundizó sobre lo que padeció la joven desde que era una adolescente, en relación al contacto con las adicciones.
En esta primera audiencia, también declaró la madre y amigas de Maira y la madre de Marín. El juicio continuará el martes, el miércoles y el jueves, cuando se prevén los alegatos finales.
Los acusadores
Por su parte, el fiscal, Martín Pezzetta, sostuvo en su alegato que durante el juicio se podrá observar “un claro ejemplo de violencia de género que afectó a Maira en su dignidad como mujer”, destacando que el imputado ejerció distintos tipos de violencia entre las que mencionó física, psíquica, económica y sexual.
Respecto del tipo penal que lleva a configurar el delito, explicó que se requieren dos elementos. El primero de ellos que haya acontecido un suicidio, lo cual se va a probar con los testimonios de los médicos y técnicos en criminalística que intervinieron en el caso, quienes dictaminaron sobre la causal de la muerte y concluyeron que no intervinieron otras personas en el fallecimiento.
El segundo, la instigación entendida como el inducir o persuadir a una persona a quitarse la vida la cual será acreditada con el testimonio de familiares, amigos y psicólogos forenses que intervinieron en el caso.
La querella particular, a cargo de Marcelo Hertzriken Velasco y Joaquin Hertzriken Catena, acompañó la teoría del caso de la fiscalía y explicó la situación de vulnerabilidad y cómo el acusado logró separar a Maira de sus allegados profundizando esa vulnerabilidad.
El delito de instigación al suicido está previsto en el artículo 83 del Código Penal y reprime con penas que van de uno a cuatro años de prisión para aquel que “instigare a otro al suicidio o le ayudare a cometerlo, si el suicidio se hubiese tentado o consumado”.
Está previsto que el juicio se extienda por cuatro jornadas en horario matutino y vespertino, finalizando el próximo jueves con los alegatos de clausura de las partes. Declararán en el recinto familiares y amigos de Castillo, psicólogos forenses, médicos que realizaron la autopsia, personal de criminalística que intervino en el lugar donde se suscitó el fallecimiento y personal de distintos entes del Estado que trabajan en el apoyo a víctimas de violencia de género.
El Tribunal que interviene en la audiencia está integrado por Julio Sueldo, Guillermo Merlo y Rita Lucía








