Buscan solución al flagelo de la violencia familiar
Guadalupe Maqueda
[email protected]
“Otra forma de relacionarse es posible”. Al frente del instituto municipal Ruca Quimei, la asistente social Raquel Pincheira asegura que se puede, y se lo dice a las parejas que no conocen otro vínculo que no sea la violencia. Cinco técnicos y dos operadores ponen el cuerpo con mucho profesionalismo, para cubrir la gigantesca tarea de brindar asistencia y hacer prevención en el ámbito de las relaciones conyugales. Cuando hay menores de por medio, coordinan esfuerzos con Provincia, a través del área de Protección Integral de Desarrollo Social.
Hace 20 años que el instituto funciona para contener a víctimas y victimarios. Con ellos se trabaja por separado, nunca en simultáneo, porque en conflictos de pareja no existe mediación posible.
“Para mediar, las partes tienen que estar en igualdad de condiciones, y en situaciones de violencia familiar, esto no ocurre”, explicó.
Aunque la población que atiende se renueva constantemente, hay muchos casos de reincidentes. Por eso, existen legajos crónicos que superan fácilmente los 10 años. Se trata de víctimas y victimarios que interrumpen el tratamiento, antes de aprender que existe otra manera de relacionarse que pasa por tener en cuenta al otro como persona.
En diálogo con LM Cipolletti, Pincheira estimó que el equipo de trabajo asiste alrededor de 120 situaciones de violencia familiar al mes. Muchos de los casos que llegan a Ruca Quimei son nuevos; en cambio, otros se sostienen en el tiempo o vuelven al ruedo después de haber interrumpido uno o varios tratamientos.
La aproximación inicial es individual y comienza por una entrevista a la víctima y al victimario. “Lo primero es conocer la situación y que reconozcan lo que les está pasando”, aseguró.
Luego se realiza un abordaje grupal, en el que se llama a otras personas del núcleo de la pareja que pueden estar atravesadas por la misma problemática. “Como sufren el aislamiento, hay que empezar por recomponer los vínculos con las redes primarias y secundarias”, explicó Pincheira.
Cuando las parejas ya pasaron la instancia individual, componen grupos de trabajo. Actualmente hay dos integrados mujeres víctimas de violencia familiar; y uno de varones victimarios (son 12 aproximadamente, por cada grupo).
La mayoría de las víctimas son mujeres, de entre 18 y 50 años, con distinta condición socioeconómica que comparten ciertos patrones de conducta, como la baja autoestima, la negación y la minimización del problema.
“No ven la violencia emocional”
“No pueden ver lo que les está pasando. Identifican la violencia física pero no la emocional. Que te insulten, te nieguen, te humillen, te desprecien no lo pueden ver como violencia”, destacó Pincheira, y añadió: “Todo empieza con un empujón, un tirón de pelos, un pellizcón. Y no se dan cuenta”. Por eso, indicó la referente, es tan importante trabajar en prevención. Este es uno de los desafíos que tienen por delante y se necesitan fondos para lograrlo.
En tanto, los hombres que pasan por esta situación representan “el 2 por ciento de los casos”, evaluó Pincheira. Por lo general, Ruca Quimei interviene cuando llega el oficio judicial. Algunas veces, la pareja se acerca tras recibir una notificación. Otras veces, el equipo de trabajo tiene que salir a buscar a los involucrados. Pero primero intentan agotar la instancia del llamado telefónico.
En cualquier situación, asisten la demanda de cipoleñas y cipoleños porque no tienen capacidad ni recurso humano para contener la demanda del interior.
Además de violencia física, puede haber dependencia económica, abuso psicológico, sexual y emocional, el más sutil de todos. “Hay mucho miedo y sometimiento”, agregó la coordinadora del instituto.
En la mayoría de los casos que trata Ruca Quimei, la violencia ya avanzó con golpes y amenazas. Son años y años de sometimiento. A veces el tiempo que la pareja lleva de relación. Otras veces, el embarazo suele ser un disparador en casos de violencia extrema. Afortunadamente, ninguna de las situaciones que trataron tuvo un desenlace fatal. “Trabajamos mucho para impedirlo”, expresó la coordinadora.
El instituto municipal también realiza seguimiento a través de los 14 centros de Promoción Social que existen en Cipolletti, con grupo de trabajo más reducidos.
Lo más leído







