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Aseguran que querían matar al Pucará y su hijo fue el señuelo

Esa es la versión de la familia Vidal. Niegan haber golpeado a una mujer.

"Utilizaron a mi hijo de señuelo para matar al padre", dijo ayer Gloria Quevedo, esposa de Fabio Pucará Vidal y madre de Javier, ambos acusados por la familia Calio de noquear a uno de ellos y golpear en la panza a una mujer embarazada, en la plaza San Martín. Los Vidal no se quedaron atrás y recurrieron a los medios para dar a conocer su versión de los hechos.

Reconocieron la pelea callejera del domingo y admitieron que Fabio noqueó al joven Matías Calio (21), pero rechazaron categóricamente que el hijo del ex boxeador involucrado -quien le sigue los pasos en el ambiente del boxeo, con apenas 14 años- le haya tirado una patada a Erika (20), la mujer que cursa un embarazo de alto riesgo. "Es de cobardes escudrse en una mujer para mentir de la manera que lo hacen", indicaron.

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Según ellos, la denuncia de los Calio es tan falsa como sus declaraciones públicas: "Es todo mentira, un invento", dijeron.

Javier Vidal contó que esa noche fue a comprar Sertal a la única farmacia de turno que había, junto a su hermana, también boxeadora. Dijo que al pasar por la plaza fueron rodeados por los hermanos Calio (Matías y Andrés) y otros jóvenes, quienes lo desafiaron. "¿Vos quién sos? Llamalo al Pucará, que lo vamos a matar", recordó que le dijeron. Luego pasaron a las piñas, cuando apareció en escena el Pucará.

En lo único que coinciden es en la trompada que noqueó a Matías. Luego, afirmaron que su hermano, menor de edad, le cortó la oreja a Pucará padre con una navaja, mientras el ex boxeador reducía en el piso al Calio noqueado. "Si mi hijo no saltaba para defender a su padre, este menor le daba una puñalada", advirtió Quevedo.

Mientras se desarrollaba la pelea, Javier recordó que su hermana mantenía alejada a Erika, la joven embarazada; y tenía a su perra pitbull. "En ningún momento recibió una patada", aseguró, a lo que su madre añadió: "Si esta mujer estuvo en el hospital fue por el ataque de gritos que le dio", y se apoyó en el audio de un celular, donde se escucha cómo clamaba por su esposo.

"Nosotros sabemos que vamos a quedar sobreseídos porque es todo mentira", indicaron.
Quevedo reconoció que su marido "tiene un pasado que ahora cambió". Pero su hijo -aseguró- "está limpito. Su vida es la casa, el colegio y el gimnasio. No toma alcohol, no tiene ningún episodio de violencia y está enfocado en su carrera".

Para el Pucará, a los Calio "los mueve la envidia, la fama y las ganas de hacer daño". Aseguró que no se conocen de antes ni han tenido problemas. Pero, a partir de la pelea, aseguró que el viejo Vicente Calio, se la tiene jurada. Se lo dijo en la comisaría, delante de la Policía, y se hizo cargo de sus dichos, incluso después, cuando apeló a la prensa: "Que no le pase nada a mi nieto porque te mato, como que me llamo Calio".

¿Se trataba de un gaucho trucho?


Creer o reventar. Verdad o consecuencia. El viejo Vicente Calio se presentó ante los medios vestido de gaucho para hacer la denuncia contra los Pucará. Hizo gala de su atuendo y hasta mostró el tremendo facón que portaba, en ese momento. Entonces, nadie imaginó la sola posibilidad de que el hombre fuera un gaucho impostor, o bien, utilizara esa vestimenta para impresionar o parecer más creíble. Acaso arrancó la risa bien intencionada que despierta un personaje simpático. La duda la plantó un día después Fabio Pucará Vidal, cuando contó que "había alquilado el traje en una casa de disfraces". LM Cipolletti hizo memoria y buscó en sus archivos. Es que el viejo Calio ya era mediático desde que llevó la voz cantante del barrio Pacheco Bis para evitar un desalojo. En las fotos no llevaba el traje de gaucho. Vestía un jean y una camisa, como cualquier vecino.


Dicen que una bicicleta fue el detonante

Los Pucará Vidal relacionan la pelea a un incidente previo que tiene registro en los muros de Facebook y pone bajo la lupa el accionar de una bandita de pibes que arma bicicletas y se hace llamar los Stunt, uno de los cuales, afirmaron, es el menor de los Calio. "No quieren que use mi bici porque se parece a la de uno de ellos", dijo Javier Pucará Vidal. Por eso, su madre Gloria Quevedo aseguró que lo amenazaron: "Le dijeron a sus amigos que le vayan preparando el cajón". A raíz de ello, una de sus profesoras se comunicó con su madre para que lo retire de la escuela (CEM 17) porque se corría la bola de que le iban a pegar dos tiros. "Creemos que tiene que ver con eso. Ya lo tenían amenazado cuando lo vieron ese día con su hermana en la plaza", advirtió la mujer. Los Stunt son un grupo de jóvenes a quienes se les reprochan aprietes y golpes a otros chicos. "A Javier lo bardean porque es mi hijo", dijo Pucará Vidal.

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