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Arriaga apuesta a pisar fuerte en el Ejecutivo

"No voy a ser empleado de Barbeito. No me voy a sentar todo el día en la Legislatura porque voy a participar de la decisiones del Gobierno", sostuvo el candidato a vicegobernador de la Concertación.

Por ÁNGEL CASAGRANDE

El ex intendente cipoleño dijo que el oficialismo provincial es el que está más cerca política e ideológicamente del proyecto de Cristina Fernández.  
 
Con una defensa de su condición de independiente dentro del proyecto del oficialismo provincial, el candidato a vicegobernador de la Concertación para el Desarrollo, Julio Arriaga, afirmó que en caso de asumir en diciembre en el Ejecutivo no será un empleado de César Barbeito, su compañero de fórmula para las elecciones del domingo 25.   
En este contexto, el ex intendente de Cipolletti manifestó que no se hace cargo de la historia del radicalismo rionegrino y valoró buena parte de las políticas que aplicó el gobernador Miguel Saiz en los últimos años.
Además, se diferenció de los contrincantes del Frente para la Victoria de Río Negro porque aseguró estar dentro una propuesta que tiene su base “en lo social” y que en realidad es la que está más cerca ideológicamente proyecto político que encabeza la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.    
 
Es una fija que el próximo vicegobernador será cipoleño. ¿Qué es lo que le puede aportar a la ciudad?
La gente puede evaluar qué es lo que puedo hacer sabiendo lo que hice cuando fui conductor del Colegio Médico, cuando estuve al frente de la Municipalidad y cuando fui presidente del Club Cipolletti. En todos esos lugares demostré lo que puedo hacer y estuve ocho años en cada uno de ellos. No me pudo haber dado más la ciudad.
 
¿Y qué fue lo que hizo?
Administré la Municipalidad con cuidado, pagaba los sueldos en tiempo y forma, agarré un municipio inexistente y lo transformé en el mejor de la provincia. Hicimos obras, mucho asfalto, en épocas de crisis y duras.
El club estaba en una muy mal situación económica y no tenía ni para pagar la luz. Hoy lo transformamos en el club más importante de la Patagonia. Se hicieron inversiones por 500 mil dólares. La confitería, el hostel que se está construyendo, la iluminación de las canchas de tenis, el museo con la historia del club, más las dos residencias universitarias. Son cosas que están a la vista.
Lo que no voy a hacer son promesas mágicas, la gente me conoce y sabe lo que voy a hacer y lo que no.
 
Un reclamo histórico de los cipoleños es que la ciudad nunca tuvo peso político en la provincia y siempre quedó relegada a Roca y Viedma. ¿Qué hay que hacer para que esto cambie?
Lo intenté en 2003 cuando fui candidato a gobernador y me habían ofrecido otras postulaciones. Esa vez sacamos el 20 por ciento de los votos de los rionegrinos y no alcanzó. Fui con un proyecto netamente local. No dejo de pensar que Cipolletti debe ser tan importante como el resto de las ciudades grandes.  
Hay dos tipos de vicegobernadores; está el que es empleado del gobernador y está el que participa de las decisiones, la gente me conoce y sabe que yo no voy a ser un empleado del gobernador. Tampoco me la voy a pasar haciendo locuras pero lo que tengo claro es que no voy a ser empleado de Barbeito.
 
¿En qué proyectos está trabajando?
Voy a estar en un equipo de trabajo. Hay tres o cuatro temas que me preocupan fundamentalmente.  La producción es uno de ellos. El Gobierno va a tener que meterse. La provincia tiene dos temas claves: la fruta y el turismo. La producción de la zona atraviesa la peor crisis de su historia. Los precios que hoy se manejan no hacen la actividad rentable para el chacarero. Hay que dividir los costos, no es fácil.
Estamos ante una cuestión macroeconómica muy complicada y en esto no puede arreglar con subsidios. Tenemos que sentarnos a discutir y hay que buscar las variantes y el Gobierno se tiene que meter. Hay 60 mil obreros que trabajan en la fruta y la fuerza productiva rionegrina es de 260 mil personas, casi un 25 por ciento.
Otro eje es el turismo. Río Negro recibe 1.200.000 turistas al año, 800 mil son de Bariloche, de los cuales 200 mil llegan en agosto. Al cerrar el aeropuerto, se hizo casi imposible la llegada de turistas. La provincia se tiene que meter para paliar la crisis que se produjo con la ceniza volcánica. La ciudad tiene 25 mil camas que estuvieron casi sin uso y hay que proteger a esa cantidad de mano de obra que se emplea en la actividad turística.
 
¿Cuál debe ser el rol del Estado en estos casos?
Una forma de atenuar la situación es lo que se hizo con los turistas que llegaban de Brasil a Esquel y el Gobierno les pagó el traslado a Bariloche en colectivo. Ese tipo de acciones hay que reproducir.
 
Y con Las Grutas, ¿qué hay que hacer para contrarrestar las falencias con los servicios en temporada alta?
Es muy difícil porque tiene 17 mil camas y hay que pensar que Bariloche tiene 25 mil y muchísimos más años vinculada al turismo. Hace unos años Las Grutas tenía unas 5,6 mil, tuvo un crecimiento explosivo. Hace 30 años era todo muy precario y chico. Estamos ante un período de adaptación. Cuando se hizo el canal Pomona-San Antonio nadie pensó que Las Grutas iba a tener ese crecimiento. Ese es un tema a resolver hacia adelante.
 
El acceso a la tierra y la vivienda es una demanda de los rionegrinos. ¿Qué propuestas tienen para dar respuestas?
Primero, los municipios tienen que trabajar codo a codo con la provincia. El caso de Cipolletti es un ejemplo de esto.
Hoy el acceso a la vivienda del Estado es sólo de la clase media, para entrar a un plan del IPPV te piden 4 mil pesos de ingresos. Los sectores más pobres no tienen opción y toman terrenos, el 90 por ciento es gente que no le queda otra.
A mí me tomaron en el Anahí Mapu. Conseguí un plan de Nación e hicimos viviendas dignas. Me tomaron la Antártida Argentina, le compré a Montelpare la chacra y generamos un proyecto de barrio. Hay que cambiar la ordenanza, modificar el límite de urbanización y dejarse de joder.   
Hay que buscar alternativas para que la gente no siga tomando. Está muy bien el Distrito Vecinal, pero hay que seguir expendiendo la ciudad. Y también hay que llevar servicios a las tomas, no puede ser que no se les junte la basura. Tenemos unos 15 mil cipoleños viviendo en tomas. No se puede privar a la gente del agua. Tenés que plantear una alternativa. Hay que ampliar los ejidos urbanos y vender las tierras baratas.
 
¿Quién representa las políticas del gobierno nacional en la provincia?
Creo que (Carlos) Soria no, el gobierno provincial está más cerca. Soria tiene otra forma de manejarse con la policía, con los derechos humanos, corrió a un pibe que llevaba pizza porque se le cruzó adelante del auto.
El gobierno de Río Negro es más dialoguista, el nacional también, Provincia nunca tuvo problemas con los derechos humanos, el nacional tampoco.  
 
¿Cómo se hace para ganar una elección que en principio los tiene corriendo de atrás en las encuestas?
Hay que explicarle a la gente qué es lo que puede pasar si gana uno o gana otro.
 
¿Cómo hacés para diferenciar tu propuesta de los 28 años de radicalismo que siempre cuestionaste?  
Yo no me hago cargo de la historia del radicalismo. Creo que este gobierno ha hecho cosas malas y buenas. Sigo manteniendo las convicciones de toda la vida. Yo me hago cargo de lo que a mí me corresponde, de lo que hice y lo que voy a hacer para adelante. Voy a poner mi máximo empeño para que esto funcione como corresponde.
 
¿Por qué el cipoleño tiene que votar a Arriaga y no a Alberto Weretilneck o Jorge Ocampos?
No voy a atacar a mis rivales. Lo único que digo es que si a mí me hubiese tocado gobernar la ciudad en estos últimos años, con la plata que hay, hubiese hecho más. Además, no hubiera pasado de 600 a 1.200 empleados, pero es sólo mi opinión personal.
 
¿Cree que es grande la cantidad de empleados públicos?
Los empleados tienen que ser eficientes. Hay que jerarquizar la labor de los estatales porque ya no se puede echar a nadie. El Estado tiene que ser austero. Por ejemplo, nosotros tenemos 14 empleados en el club y Deportivo Roca tiene 26. Para que te vaya bien, tenés que tener empleados eficientes.
 
¿Se siente más cómodo en una función ejecutiva que legislativa?
Soy ejecutivo, no me voy a sentar todo el día en la Legislatura porque voy a formar parte del gobierno y porque voy a participar en las decisiones y decir lo que me parece mejor para la provincia.

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