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Alberto José Sierra: ingeniero recordado por su vasta trayectoria

Fue comisionado de Áreas de Fronteras, profesor de Ingeniería en Challacó y uno de los artífices de la carrera de Ingeniería Civil en la UNCo.

Alberto Sierra nació en Rosario, Santa Fe. Sus padres eran españoles: su madre, Victoria Daisy García Muñoz, oriunda de Mecina Bombarón, un pequeño poblado en lo más alto de la Alpujarra de la Sierra, Granada. Su padre, Toribio Sierra Fernández, era de Valdeteja, un pequeño pueblo de la alta montaña del norte de la provincia de León, cerca del límite con Asturias.

Tenían un negocio de almacén, bar y más tarde restaurante en el barrio de Cruce Alberdi en Rosario. Alberto recuerda a su padre, dueño de un carácter serio, austero, siempre activo, de esos que contienen sus sentimientos, aunque en su trato diario con los clientes demostraba buen humor. Su madre, todo lo contrario: andaluza típica, alegre, inteligente, muy compañera y colaboradora. Habían emigrado a nuestro país al término de la guerra civil en la que se vio involucrada buena parte de la familia, incluyendo a su tía Petra, que ya muy mayor estuvo alistada en el bando republicano.

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Niñez y adolescencia

Guiado por su madre, Alberto aprendió a leer antes de ir al colegio con aquel inolvidable Corazón, de Edmundo De Amicis, los piratas de Salgari y el río Mississippi recorrido de la mano de Mark Twain, para llegar a recitar a Federico García Lorca. Los mayores lo apodaban Don Invento, quizás a juzgar por su afiebrada imaginación alimentada por las lecturas, todo lo que lo llevó a liderar algunas ideas asombrosas: La Biblioteca Popular Infantil, La Lupa, Agencia de Detectives, el Nueva Victoria Futbol Club y muchas otras cosas más.

Efectivamente, fue una buena y feliz infancia, llena de aventuras. Con quince años, tomó lecciones de guitarra clásica hasta el cuarto año con Máximo Argüelles y Antonia Meglia, reconocidos concertistas locales. Además, y en plena demostración de sus amplias dotes para lo artístico, estudió dibujo y pintura con el profesor Juan Tortá, que lo inició en el campo de la pluma y acuarela y lo instó a participar, con apenas 9 años de edad, de un certamen de Dibujo en el Parque Leandro N. Alem, en su Rosario natal. Concluyó el ciclo primario en Colegio Pedro Goyena con 11 años. Por riguroso examen ingresó en la Escuela Industrial Superior de la Nación General San Martín, anexa a la Facultad de Ingeniería de la entonces Universidad Nacional del Litoral, egresando en 1954 con el título de Maestro Mayor de Obras.

Actividades

En 1955, Alberto inició los estudios de Arquitectura. Alumno dedicado, aprobó varias materias en condición de libre. Pero debió suspender la carrera debido a los graves acontecimientos políticos que tendrían lugar ese año, ya que la universidad no funcionaba. Comenzó entonces a desempeñarse como Maestro Mayor de Obras en Proyecto y Dirección de Obras, hasta el momento en que debió hacer el servicio militar obligatorio. Fue destinado a la Base Aérea del Palomar y también a Capital Federal. A su regreso a Rosario, ingresó como técnico en la Empresa Constructora alemana Erhard J. Dittrich. Luego de un período allí, ingresó a Walter Kuttnig SRL, empresa austríaca de montajes termo mecánicos, donde trabajaría por más de 12 años. Esta empresa fue muy importante para Alberto, al punto de haberle concedido plazos para cursar y terminar sus estudios de Ingeniería.

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El arribo a Neuquén

A comienzos de 1972, Alberto se disponía a radicarse en Canadá a instancias de una prima hermana que ya vivía allí con su familia. Pero un gran amigo de su padre le sugirió que se contactara con la municipalidad de la ciudad capital a fin de averiguar si en la región se necesitaban de ingenieros. Así lo hizo, y a la semana estaba viajando a la zona para concertar entrevistas y reuniones. Cuando regresó a Rosario, lo charló con Betty, su esposa: decidieron que primero vendría solo y a probar por tres meses. Al poco tiempo, Alberto, Betty y sus dos hijos, Gabriela y Cristian, ya estaban viviendo en la calle Elordi 553: iniciaban un vínculo con la zona que jamás terminaría.

Actuación en la Función Pública

Comenzó entonces a trabajar en la Municipalidad de Neuquén como Director de Obras Públicas, cargo al que accedió por concurso y que ocupó de 1973 a 1975. En este período puso en vigencia las “Normas de Seguridad Sismo resistentes INPRES-CIRSOC”, antes de que ocurriera lo propio en otras ciudades de la región. Luego trabajó en la misma Dirección de Obras Públicas como responsable del sector de Diseño y Cálculo de Estructuras, desde abril de 1975 a febrero de 1984. Después fue Secretario Regional Técnico del CIRSOC, y por su iniciativa se creó el Centro de investigaciones en la región: tuvo como asiento al Consejo Provincial de Obras Públicas.

También desempeñó tareas en el COPADE (Consejo de Planificación y Acción para el Desarrollo) como Asesor Técnico. En una primera etapa, por directivas de su secretario, el Ingeniero Silvio Tosello, se ocupó de Proyectos Especiales. Más adelante, el entonces Gobernador Pedro Salvatori lo designó Comisionado de Áreas de Frontera, con la responsabilidad de activar proyectos de desarrollo económicos y sociales en las zonas Norte, Centro y Sur de nuestra provincia. En este período se obtuvo, entre otros logros, financiación para viviendas en asentamientos de las Comunidades Mapuches Curruhuinca y Aigo, como también para redes de agua, gas, saneamiento y electrificación. Se obtuvieron cupos por primera vez para que todos los alumnos primarios de séptimo grado en las tres regiones pudieran realizar el viaje de fin de curso al Embalse de Río Tercero y Chapadmalal, además de otros beneficios sociales.

Alberto realizó tareas para el proyecto del Gasoducto Argentina-Chile que uniría las ciudades de Plaza Huincul y Concepción, del vecino país trasandino. Tomó parte de gestiones diversas como comisiones binacionales, de cancillería y técnicas, así como de difusión general del proyecto. Luego de varios años y diversas alternativas, entró en escena un grupo empresarial que tomó el proyecto pudo hacerlo realidad en pocos años. También tuvo activa participación en la gestión del proyecto de la Planta de Fertilizantes de Plaza Huincul, coordinando reuniones entre empresarios canadienses y trasandinos. Lamentablemente, razones económico-políticas abortaron su concreción.

Actuación ámbito Académico

Comenzó su actividad en la docencia en 1967 como Ayudante de Trabajos Prácticos de la cátedra Análisis Matemático, cargo al que también accedió por concurso cuando aún era alumno. Continuó su carrera docente y, siempre por riguroso concurso, llegó a Profesor Adjunto en 1972.

Con la creación de la Universidad Nacional del Comahue, Alberto trabajó como Profesor Asociado de la Cátedra de Estabilidad II, cuyo titular era el Ing. Aroldo Paccini, de quien guarda profundo afecto y respeto. “Viajábamos casi todas las semanas a Challacó a tomar exámenes, pues todavía había alumnos alojados allí en lo que fue la Universidad Provincial”, recuerda.

Realizó el Postgrado en Patologías de la Construcción durante el año académico de 1982, en el Instituto de la Construcción y del Cemento Eduardo Torroja del Consejo Superior de Ciencia y Tecnología de España. Fueron seleccionados 32 profesionales entre todos los postulantes de América Latina y España.

A instancias de un grupo de docentes entre los que se hallaba el Ing. Francisco Marzocca, el Ing. Aníbal S. Coco y nuestro entrevistado, se emprendió un proyecto para la creación de la carrera de Ingeniería Civil, previendo el creciente desarrollo y exigencias de la región. Después de sortear muchísimos obstáculos, el objetivo fue logrado: “con enorme felicidad, vimos como en 1995 se recibieron los primeros Ingenieros Civiles en nuestra Facultad”.

En el ámbito privado, Alberto desarrolló una carrera como Diseñador de Estructuras, Patologías de la Construcción y Consultor sobre proyectos de inversión económicos, entre otros.

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Su familia

En 1964, Alberto contrajo matrimonio con Beatriz Teresita Álvarez, Betty, en Rosario. De esa unión nacieron Gabriela Beatriz y Cristian Lisandro. Se divorciaron en 1987. Tiempo después, se casó con Patricia Edith King, que había enviudado con dos pequeños niños, a quienes Alberto adoptó como propios. Producto de esta unión nació Victoria Eugenia Lamentablemente, Patricia falleció, producto de una cruel enfermedad, en menos de dos meses, luego de haber compartido doce felices años. Un tiempo después se casó con Isabel Julita Sánchez Martínez, que mucho ayudó con la crianza de su pequeña hija Victoria.

Esta es la historia de un ingeniero que vino a nuestras tierras con su sapiencia y su tesón, dotes que se vieron plasmadas en cada uno de los proyectos de los que tomó parte. Alberto terminó nuestra entrevista, hace unos años, con estos agradecimientos: “A los amigos de la Asociación Española, de la Asociación Italiana, los grupos del Movimiento Familiar Cristiano, de Cursillos y muchos otros que me dieron contención afectiva y de amistad en esos primeros tiempos en la provincia”.

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