"Vista aérea de la crisis frutícola"
Si esta hipótesis es cierta, las soluciones –aunque lejanas- son posibles (todo pasaría por reparar la ceguera que da la soberbia), y si no lo es, indicaría que el entramado que sostiene lo expuesto en la conferencia de prensa del pasado viernes, es la consolidación del corto camino que resta para la concentración total de la fruticultura. Lo demás, sería entonces, hacer menos doloroso el camino de la exclusión.
En otras palabras, para una presión social que va en aumento, sólo llega la vieja actitud empresarial de acudir al “ayúdenme a ayudarme” puesto que, si se intentara convencer con un renovado “ayúdenme a ayudarnos”, la oferta tendría que estar acompañada – en primer término- por la valorización del concepto transparencia y en consecuencia, con trabajos técnicos que lo reflejen. Sin embargo, en dichos estudios presentados una “apocalíptica diferencia” de dos centavos de dólar, ampara y legitima, por ejemplo, el corte de la cadena de pagos.
Lo expresado anteriormente indica que en estos momentos críticos para el sector de productores independientes, la responsabilidad sobre el futuro depende de los gobiernos, nacional y provinciales. Alguien y por algún motivo, permitió que el sector empresarial se ubique en el pedestal donde la ética, la transparencia, la responsabilidad social y otros valores que aportan al verdadero desarrollo, no sean los materiales que lo sostiene.







