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Una rionegrina ayudó a un hombre que se quedó sin trabajo a volver a su hogar

Gustavo Manuel Gallardo se encontraba en Santa Cruz cuando se quedó sin trabajo y decidió regresar a pie a su provincia de nacimiento, Salta. Recibió mucha ayuda durante el camino, pero la de Laura fue excepcional.

Una rionegrina misteriosa ayudó a un hombre que se había quedado sin trabajo en Santa Cruz y pretendía volver a su hogar en Salta a pie. Se trata de Laura, quien conoció la historia de Gustavo cuando ya se encontraba en Chubut y, desde allí, le pagó un remis para que pudiera viajar hasta el norte argentino, como así también el hisopado de Covid-19 para ingresar sin problemas.

La increíble historia la dio a conocer el medio nacional Infobae, en la que detallaron paso a paso la travesía del -ahora conocido- "caminante salteño", quien logró completar su largo viaje gracias a la solidaridad de la gente, pero sobre todo por el accionar de Laura, quien se hizo cargo de que llegara sano y salvo a su casa.

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De acuerdo a los detalles brindados por dicho portal, Gustavo Manuel Gallardo es de Salta, se encontraba viviendo en Caleta Olivia (Santa Cruz) desde hace tres años y perdió su trabajo en marzo de 2020 cuando se declaró la pandemia de Covid-19. Para sobrevivir, comenzó a hacer algunas changas, pero un día se dio cuenta de que no era suficiente y decidió volver a su ciudad natal.

Se fue de Caleta Olivia rumbo al norte por la banquina de la Ruta 3 a pie y con un permiso de circulación de alcance nacional arrugado en su bolsillo. Viajó todo el día y, después de trece horas, llegó a Rada Tilly (Chubut). Si bien aún le quedaban unos 2654 kilómetros por recorrer para concretar la odisea, no perdió la esperanza y siguió.

Durante el camino se cruzó con oficiales de la Comisaría Cuarta de la ciudad santacruceña, con un patrullero y con personal de Seguridad Vial de la provincia. “Me preguntaron por qué estaba caminando y a dónde iba. Les dije que no tenía nada, no tenía trabajo y no podía aguantar más así. Me respondieron que siguiera caminando porque creían que era difícil que alguien me fuera a levantar”, contó Gustavo a Infobae.

Él continuó su camino y superó los controles fronterizos. Antes de llegar al conglomerado más cercano se encontró con un gendarme que le regaló una milanesa, su primer alimento en casi tres días, y con un periodista del medio El Caletense, que le regaló 600 pesos y le hizo una nota. Fue en ese momento en el que lo bautizaron "el caminante salteño".

Cuando llegó a Rada Tilly paró para descansar y, con la plata que le habían dado, compró pan y fiambre. Por la noche decidió comenzar con la caminata nuevamente, pero un joven que iba en auto frenó y le preguntó hacia dónde iba. Al enterarse de la insólita idea de viajar hasta Salta caminando, decidió alcanzarlo hasta Comodoro Rivadavia. Lo hospedó en su casa, le dio de cenar, lo invitó a darse un baño y hasta prometió que iba a conseguirle una changuita.

Gustavo, el caminante salteño
Laura, la misteriosa rionegrina que ayudó a un hombre a volver a su hogar

Laura, la misteriosa rionegrina que ayudó a un hombre a volver a su hogar

Al día siguiente, Gustavo se dirigió hasta el Municipio en un intento de contactarse con autoridades de Salta, sin éxito. Mientras tanto, su sobrina pidió ayuda a través de las redes sociales. La publicación, que tenía el número de teléfono del hombre, se viralizó en cuestión de horas.

Gracias a esta publicación, Laura, oriunda de Río Negro, conoció la historia de Gustavo. Ella le escribió un mensaje de texto en el que le ofrecía ayudarlo a volver a casa. Le preguntó cuáles eran sus opciones (que no fuera a pie), pero no había mucho por hacer, ya que las empresas de ómnibus de larga distancia estaban vendiendo pasajes recién para el 2 de diciembre.

A las horas, la rionegrina volvió a llamarlo para decirle que había encontrado y pagado un remis que lo iba a dejar en su casa en Salta capital y, como si fuera poco, un hisopado. El costo de 70 mil pesos iba a ser compartido con otro pasajero.

"Gustavo estuvo tres días en Comodoro Rivadavia porque tenía que esperar que llegara el remis de Córdoba. En esa estadía, su historia y travesía se habían desperdigado por la ciudad. Le acercaban comida, almuerzo y cena, plata, billetes de 500 y 1000 pesos (...) El domingo a las once de la noche partió finalmente hacia la capital cordobesa y las 20 del lunes llegó", contaron desde el medio nacional.

Sin embargo, la ayuda no había terminado allí ya que Ariel, el chofer, le ofreció pasar la noche en su casa porque no tenía donde hospedarse. Tras varias horas de descanso, este martes (20/10) por la mañana el caminante pudo, al fin, hacerse el análisis, cuyos resultados aún espera para poder continuar viaje hasta Salta.

Lo cierto es que ahora Gustavo ganó una gran amistad, la de Laura. Él le prometió que no develaría su identidad, ella le dijo que prefería mantenerse en el anonimato. "No quiere que nadie sepa quién es –reveló él–, pero me dijo que está muy contenta y feliz por ayudarme. Y yo estoy sumamente agradecida con ella y con todos los que me ayudaron. Empecé caminando solo y terminé con mucha gente a mi alrededor”, concluyó el caminante.

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