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Una duda: cómo beber vinos en verano

La temperatura es uno de los factores clave durante la época estival. ¿Hielos en la copa? Para algunos, un pecado. Y ni que hablar de la soda. Es cuestión de actitud.

Lo importante es la actitud. No bajarse. Persistir en la idea de que siempre es mejor una copa de vino a cualquier otra bebida: un blanco seco para un almuerzo ligero, uno refrescante para el aperitivo, un tinto ligero y de moderados taninos para la cena. Se diría que la única comida que no va con un rico vino es el desayuno (aunque el brunch con espumantes demuestre lo contrario).

El asunto con el vino en verano es siempre el mismo: la temperatura. Porque si bien hay un vino para cada momento y hay estilos mejores que otros para ciertas ocasiones, no es menos cierto que un vino fuera de rango, sobre todo caliente, le quita todo el encanto a cualquier opción. Por eso, aunque suene redundante, aunque se haya dicho miles de veces, aunque ya tengamos una idea más o menso cabal de las temperaturas de servicio, nunca está de más apuntar algunas ideas nacidas de la experiencia, que no fallan a la hora de conseguir el punto justo de una copa.

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Heladera y freezer

Todos los vinos pueden ir a parar al frío. Tintos, blancos, espumosos, fortificados. Todos. Lo único que hay que tener en cuenta es el tiempo en cada caso. Por ejemplo: para enfriar una botella de blanco a unos 7C, de veinte minutos a media hora de freezer es dejarlo en su punto; en heladera puede tomar más tiempo, una hora y media si entró caliente. Algo similar toma para unas burbujas, con la salvedad de que el vidrio más grueso de las botellas retarda apenas la ecuación. Con los tintos, los tiempos van a la mitad ya que hay que llegar a 13 o 14C. Así llegan entre fríos los primeros y frescos el último. Pero claro: el quincho, la cocina, la terraza, el balcón están subidos al tren del verano y basta con poner la botella en la mesa para que empiece una rápida cuenta regresiva hacia al calor del ambiente.

Fraperas

Hablamos de esos baldes, algunos coquetos de vidrio o metal, otros de acrílico, que son relativamente delgados en su mayoría y que sirven para enfríar una botella con hielo. Eso es un frapera. Pero a falta de ella cualquier recipiente que pueda sostener una botella entre unos hielos funciona. Si no llega a cubrir los hombros, hay un truco sencillo: siempre antes de servir, homogeneizar apenas el contenido del vino con un simple movimiento de muñeca, así el vino frío que está abajo se mezcla con el caliente que está arriba.

¿Cuánto hielo se pone en una frapera? Una docena parece el número ideal, pero pueden ser más o menos según la temperatura del agua con la que se la llene. Y este es un punto crucial: sin agua, además de hielo, la frapera no funciona. Un buen consejo es tener una paño o servilleta a mano para que, cada vez que se saca la botella para servir, se la seque un poco.

Una buena alternativa son unas camisas rellenas de gel que se adaptan a la forma de la botella y mantienen el vino. Nunca lo enfrían.

Hielos en las copas

Para los puristas no es una buena idea. Pero recuerden siempre que el peor de los mundos es un vino caliente antes que uno apenas diluido y a temperatura. Siempre se puede enfriar un poco la copa con un hielo, retirarlo y luego servir el vino o bien se lo deja poco tiempo, o bien te olvidás del hielo y listo. Existen unas piedras o cubitos de plástico que uno tiene en el congelador y enfrían sin diluir el vino. Limpiarlos bien es una buena ya que siempre llevan algún perfume indeseable del freezer.

Cantidad servida

Este es un punto crucial. Porque en general los argentinos somos generosos a la hora de servir una copa, pero en verano es mejor ir por un plan más austero: apenas para unos pocos sorbos es mejor, ya que así no se calienta el vino en la copa mientras que se mantiene frío en la frapera o en la funda.

Dato clave

Siempre es mejor servir frío que caliente, ya que elevar la temperatura es simple, a veces sólo hay que esperar unos momentos, mientras que bajarla implica algún grado de trabajo y eso entorpece el asunto.

En la temporada de temperaturas altas hidratarse es buena parte del asunto. Por eso, beber un vaso de vino en el almuerzo con 1/3 a la mitad de soda y dos hielos, es hacer una bebida perfecta para el calor. Cualquier vino es bueno para ello, mejor aún si son vinos de poca aspiración.

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