Una clara necesidad de mejorar las vías de comunicación con Neuquén
La iniciativa de reflotar la puesta en funcionamiento de un tren interurbano entre Cipolletti y Neuquén tomó impulso por estos días luego de que el tema entrara en la agenda de los intendentes Abel Baratti y Horacio Quiroga. Uno de los objetivos centrales es descomprimir el tránsito que afecta enormemente a la cotidianeidad de las dos ciudades y hacer más ágil la circulación.
Y está claro que se impone encontrar una solución urgente porque la única vía de comunicación actual son los puentes carreteros que durante la mayor parte del día están saturados por la cantidad de vehículos que circulan por el lugar. Incluso potenciado por el cobro del peaje y los controles que se realizan en la Policía Caminera.
En horarios pico se generan larguísimas colas de automóviles en el acceso a la rotonda en las que confluyen las rutas 22 y 151. Sin descontar los innumerables inconvenientes que se generan cuando hay alguna protesta de cualquiera de los dos lados o cuando ocurre en un accidente en la zona.
En un contexto en el que el gobierno nacional está haciendo una fuerte apuesta a la recuperación del ferrocarril como medio de transporte de pasajeros, el reimpulso que pretende darle la Comisión Pro Tren del Valle asoma como una alternativa para tener en cuenta, más aún si los gobiernos locales se involucran para hacer el “lobby” que les solicitan desde la organización. Este servicio interurbano sería la primera etapa de un proyecto global de unir a varias localidades de la región.
Ahora, en caso de avanzar en la propuesta, será fundamental que se tomen todos los recaudos posibles para que no queden situaciones libradas al azar o que no están debidamente estudiadas si pueden traer efectos colaterales que alteren la cotidianidad local. Por ejemplo, que el paso del tren no provoque inconveniente en la circulación interna de la ciudad. O que tampoco se genere un espacio propicio para la delincuencia, como ocurre en algunas líneas que funcionan en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores.
En la mesa de discusión se tendrán que analizar todas las alternativas posibles, pero siempre con la premisa de que lo que se intente impulsar no termine siendo un despropósito.
Es una realidad que en un país en el que hoy no sobran los recursos, habrá que ingeniárselas para que los costos del proyecto sean viables desde lo económico y que se puedan obtener a partir de un financiamiento externo.
Opciones y alternativas
En la reunión que mantendrá mañana con Quiroga, Baratti adelantó que planteará si puede llegar ser viable la implementación de un sistema “rail-bus” para conectar a las dos ciudades. Según el intendente, la aplicación de estos colectivos que circulan por las vías sería una alternativa para abaratar los costos del proyecto. Este tipo de propuesta podría obtener el financiamiento del Banco Internacional de Desarrollo para la compra de la maquinaria necesaria.
En cambio, desde la comisión aseguran que la mejor opción es adquirir tres cochemotores, que costarían poco más de 14 millones de pesos, porque consideran que el resto de la infraestructura ferroviaria está en condiciones para abarcar un tramo de 7 kilómetros.
Sin lugar a dudas, que la discusión llevará bastante tiempo y la concreción de alguna de las alternativas no será de un día para otro. Pero es importante que el tema se haya vuelto a poner en el centro de la escena porque es evidente que hay que encontrar soluciones a los problemas en la comunicación vial, más teniendo en cuenta que hay más de 10 mil cipoleños que trabajan en Neuquén y deben cruzar de provincia al menos dos veces por día.
En este contexto, también sería fundamental que se inaugure el Tercer Puente, lo que permitiría descomprimir de forma significativa el tránsito entre las dos ciudades, que en los últimos años experimentaron un notable incremento en sus parques automotores.







