El clima en Cipolletti

icon
11° Temp
41% Hum
LMCipolletti

Un taxista se encadenó en el hospital para pedir un bypass gástrico

Se trata de Rubén Galván, de 50 años, quien espera la intervención de autoridades de salud para atender su caso.
En reclamo de un urgente bypass gástrico para mejorar su calidad de vida, el taxista cipoleño Rubén Darío Galván se encadenó ayer en la sala de guardia del hospital Pedro Moguillansky de esta ciudad. El vecino permaneció sentado en una silla por más de una hora, atado con una doble cadena en la puerta de ingreso.
“Cada vez estoy peor”, confesó Galván, de 50 años, y que en la actualidad pesa 170 kilos. La protesta del paciente apunta a llamar la atención de las autoridades sanitarias de la provincia para que agilicen el trámite de una demorada intervención quirúrgica recomendada por los especialistas médicos que lo atienden en el hospital local.
Sin ocultar su enojo, cuestionó a la ministra de Salud de la provincia, Cristina Uría, porque no respondió “a los fax que enviaron el director del hospital y los médicos. Nunca tuvieron respuesta”.
Hoy por hoy, Galván logró bajar un poco más de 20 kilos “gracias a la doctora Olguín y la nutricionista Alexandra Urtubay, son buenísimas”. De igual modo, por razones de salud, el paciente tiene que seguir bajando kilos y su cuadro de salud requiere el conocido tratamiento de bypass gástrico.
 
Tratamiento
“He tomado esta medida para que se entere el gobernador (Miguel Saiz)”, señaló Galván, quien desde hace dos años lleva adelante un tratamiento para bajar de peso con una dieta estricta y también, medicación.
Más allá de su situación, el paciente pidió avanzar con una política de salud que contemple a los casos graves de obesidad y que los hospitales de la región puedan llevar a cabo operaciones de bypass. En este marco, resaltó que “tengo fe en las personas de Cipolletti, en los médicos y cualquiera de ellos puede hacer la intervención”.
 
"Dormir sentado"
Galván trabaja desde hace 12 años con un taxi, aunque en varias ocasiones tuvo que pedir ayuda a los médicos para comprar los medicamentos.
Antes del severo tratamiento en el hospital de Cipolletti, Galván llegó a pesar 190 kilos y “tenía que dormir sentado, porque sino me ahogaba”, confesó el enfermo.
Ahora, con la difusión pública de su caso, espera que se aborden medidas para atender como corresponde a las personas que sufren la obesidad.
Finalmente, pidió el compromiso de las autoridades de salud con la ciudadanía.