Un gitano casi va preso por culpa de un primo traidor

Le vendió un camión a un vecino de Oro sin saber que los papeles estaban adulterados.

Un gitano que fue engañado traicioneramente por un integrante de su propia comunidad convenció a la Justicia Federal de su inocencia y zafó de ir a la cárcel por la venta de un camión trucho a un vecino de Fernández Oro. Las irregularidades del vehículo se comprobaron en uno de los controles habituales de la Caminera cipoleña en la Ruta Chica.

El juicio oral contra el gitano, de 39 años, y de ocupación comerciante, se llevó a cabo en el Tribunal Oral Federal de Neuquén debido a que la operación de compraventa se hizo en la vecina provincia. Hasta allí llegó un vecino de la localidad de Fernández Oro interesado en un camión Mercedes Benz. Todo parecía marchar muy bien y el comprador aceptó entregar como parte de pago una camioneta Ford Ranger, 25 mil pesos en efectivo y $20 mil en cuotas.

La venta se concretó el 20 de abril de 2012 y la alegría del orense duró sólo una semana: el 27 de abril, en un control caminero situado en la Ruta Chica, los agentes policiales chequearon la documentación y le informaron que tanto el título automotor como la cédula de identificación eran apócrifas. De inmediato, el rodado fue incautado y el vecino fue notificado de la apertura de una causa penal en su contra por falsificación de documento público.

Transcurrió el tiempo, la víctima del hecho hizo su descargo y la mirada de la Justicia Federal recayó en el responsable de la venta. Fue así como los jueces tomaron conocimiento de su versión, asegurando que había comprado el camión a un primo que vivía en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia y que, en el marco de las reglas de la comunidad zíngara, no desconfió en absoluto sobre los papeles entregados por su pariente.

Para la parte acusadora, la versión ofrecida por el acusado fue verosímil y además, hicieron hincapié en que la documentación, a simple vista, no permitía advertir adulteraciones. Asimismo, valoró la actitud del gitano vendedor, que devolvió la camioneta y el dinero entregados por el vecino de Oro.

Finalmente, la historia se cerró la semana pasada casi con un final feliz debido a que el acusado fue beneficiado con la absolución de culpa y cargo mientras que la víctima, en su momento, recuperó lo invertido. De igual modo, el gitano se quedó sin camión.

El vehículo, modelo 710, quedó a disposición de quien acredite su titularidad.

OFENSA

Negocia sólo con desconocidos

Al gitano que fue llevado a juicio en Neuquén no le gustó nada el proceso en que se vio envuelto y por eso, desde un primer momento, mostró su espíritu de colaboración con la investigación desarrollada por los juzgados federales de Roca y Neuquén capital. Muy ofendido con su primo de Chubut, aclaró que no hacía más negocios con su familia.

Desde la defensa se destacó el accionar del buen gitano, que sigue vendiendo vehículos y nunca tuvo problemas con sus clientes. Recordó que cuando vendió el camión, le dio al comprador todos sus datos y fue ubicado rápidamente por la Policía tras el operativo que reveló las irregularidades.

Ante las pruebas presentadas, la fiscalía consideró que no había elementos incriminantes para acusar y se encargó de solicitar su absolución porque había actuado “de buena fe”.

El acusado estaba imputado del “uso de documentos públicos adulterados destinados a acreditar la titularidad para circular en un vehículo automotor”.

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