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Tractorazo reflejó "crisis terminal"

Desesperados, los pequeños y medianos productores de Cipolletti y localidades aledañas se manifestaron ayer en la Ruta Nacional 22 para pedir auxilio ante una situación "de quiebra".

Hoy, representantes de la Federación concurrirían a una reunión con el gobernador de la provincia, Miguel Saiz.
 
Los productores del Alto Valle rionegrino volvieron a salir a la ruta para exhibir su desesperación y el “estado crítico” del sector frente al inicio de una nueva temporada frutícola. Con gran respeto por el resto de la comunidad, el anunciado tractorazo se desarrolló sin la alteración del tránsito vehicular por la Ruta Nacional 22 y los chacareros se limitaron a distribuir volantes con información sobre su situación. También recorrieron las calles de la ciudad y sólo pasaron por la rotonda, para luego regresar al cruce de la ruta con la Avenida Luis Toschi.
Cansados de tantas idas y venidas de parte de los dirigentes políticos, los trabajadores decidieron hacer conocer su descontento saliendo a la ruta. Aprovecharon la oportunidad para difundir a través de los medios de comunicación “la quiebra total” de los pequeños y medianos productores, tal cual lo indicó a este diario, el cipoleño Eduardo Artero.
La protesta se centró en entregar volantes informativos a los automovilistas y recorrer la ciudad de Cipolletti en una prolija caravana de tractores y algunas camionetas. Para evitar accidentes de tránsito, fueron acompañados por un móvil policial.   
 
“No va más”
En forma muy gráfica, el productor Eduardo Artero sentenció que “estamos diciendo que esto no va más, nos está faltando rentabilidad, la inflación nos está comiendo. Es una situación que el sector viene acarreando desde hace tiempo”.
Sobre la próxima temporada de cosecha, advirtió que “el panorama está muy complicado, muchos productores no pudieron podar, muchos no podrán hacer los trabajos culturales y si no mejora el precio de la fruta o bajamos los costos, vamos a estar en la misma situación”.
A la hora de comparar la situación de los productores según su envergadura, Artero planteó que las grandes empresas pueden obtener una rentabilidad con “la fruta de primera, que es un 30 por ciento”. Pero enseguida dejó el interrogante: “¿Y para el resto?”.
Frente a este panorama, no dudó en señalar que “la situación es crítica, para preocuparse y el año que viene vamos a estar peor si sigue esta inflación que tenemos y la fruta sigue valiendo lo mismo; ya muchos productores están en la quiebra total”.
 
“Sin sentido”
Como en otras oportunidades, algunos cuestionamientos se centraron en las autoridades gubernamentales y en la dirigencia política de la provincia y el país. Sobre el particular, Artero expresó que “el problema es que no hay ningún político con compromiso, comprometido con la situación o ver cómo se soluciona. Los hemos llamado e hicieron caso omiso”.

"El problema está acá, no en Viedma"


“Si es por parte mía, no vamos”, dijo un hosco Eduardo Artero, quien de esta manera se anticipó a la decisión de concurrir o no a un encuentro en la ciudad capital de la provincia con el gobernador de la provincia, Miguel Saiz.
Las posiciones de los productores ayer eran encontradas y no todos coincidían en viajar a Viedma para discutir la situación del sector.
Las negociaciones con el Ministerio de Producción de la provincia para un encuentro entre autoridades y productores vienen desde hace tiempo según Artero, quien planteó que “de golpe y porrazo, hay que ir a Viedma, cuando el problema de la fruticultura está acá, en el valle, no en Viedma”.
Después, agregó que “se está analizando si ir a Viedma mañana (por hoy) porque los productores no tienen ganas. Se le pidió que vengan por favor acá para charlar la situación y ahora, de un día para otro, tenemos que ir a Viedma”.
Anoche, en una reunión de la Federación, definían los pasos a seguir.

Ejemplo de civismo durante el reclamo


Los productores de Fernández Oro, Campo Grande, Cinco Saltos, Allen y esta ciudad mostraron ayer un ejemplo de civismo a pesar de la angustiante situación que atraviesan. Sin corte de ruta ni quema de gomas o escraches, con una gran hidalguía y a bordo de desvencijados tractores Fiat 400, Massey Ferguson y John Deere, marcharon en horas del mediodía por las calles cipoleñas para luego subir a la ruta y transitar en caravana hasta la intersección con la Avenida Toschi.
Con gran claridad, en los folletos informativos que distribuyeron entre los automovilistas, se podía leer el precio mínimo que debe pagarse por un kilo de fruta para que la actividad sea rentable.

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