Tras meses de preparación, Río Negro activa la primera etapa de radares. ¿En qué puntos están ubicados?
Después de meses de incertidumbre, cambios normativos y un nuevo proceso licitatorio, Río Negro inicia el regreso de los radares en sus rutas. La puesta en marcha marca el inicio de una nueva etapa en el control vial, aunque con una particularidad clave: no habrá multas en esta fase inicial, que estará orientada exclusivamente a la concientización de los conductores.
El sistema había sido suspendido en 2024 tras una decisión legislativa que prohibió el funcionamiento de cinemómetros sin la autorización de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV). Desde entonces, el Gobierno provincial avanzó en la elaboración de un nuevo esquema, que finalmente fue adjudicado a la empresa Brocart S.A., que tendrá la concesión del servicio por los próximos cinco años.
Según confirmaron desde el Gobierno provincial, el retorno de los radares no implicará, por ahora, sanciones económicas. La decisión responde a la necesidad de adaptar nuevamente a los conductores al sistema de control y garantizar que los equipos funcionen correctamente antes de comenzar a labrar infracciones.
El titular del área, Marcelino Di Gregorio, explicó a LM Cipolletti que “se renovó la señalización y calibración por el INTI” y que “primero iniciamos con una etapa de concientización, sin infraccionar”.
Esto significa que, aunque los radares estarán activos y registrarán velocidades e infracciones, los conductores no recibirán multas en esta primera fase, que servirá también para ajustar el sistema y verificar su operatividad en condiciones reales.
Antes de esta puesta en marcha, la Provincia avanzó en una serie de tareas técnicas indispensables para garantizar la legalidad y precisión de los controles.
Entre los trabajos realizados se destacan: Renovación completa de la señalización vial en los sectores donde se ubican los radares y calibración de los equipos a cargo del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), organismo clave para certificar la validez de las mediciones.
Estos pasos son fundamentales para evitar cuestionamientos futuros sobre la legitimidad de las infracciones, una de las principales críticas que había recibido el sistema en etapas anteriores.
En esta primera fase, los controles se concentrarán en nueve localidades estratégicas, distribuidas sobre rutas nacionales y provinciales con alto flujo vehicular. Las ubicaciones son las mismas que estaban vigentes hasta julio de 2024.
Los puntos de control serán:
Se trata de corredores clave tanto para el tránsito interurbano como para el transporte de cargas, donde históricamente se han registrado altos niveles de circulación y, en algunos casos, siniestralidad.
El regreso de los radares forma parte de un sistema más amplio y modernizado que fue adjudicado tras una licitación pública. El esquema contempla no solo el control de velocidad, sino un modelo integral de fiscalización y gestión de infracciones.
Entre sus principales características se destacan:
Además, el sistema prevé que toda la infraestructura instalada pase a ser patrimonio del Estado provincial una vez finalizado el contrato de concesión.
Desde la Agencia Provincial de Seguridad Vial aclararon que actualmente solo un grupo reducido de radares se encuentran generando infracciones que pueden alcanzar los $300 mil. En ese sentido, los dispositivos que actualmente están operativos se encuentran en:
La etapa de concientización será clave para medir el impacto del regreso de los radares y evaluar la respuesta de los conductores. Una vez finalizado este período, cuyo plazo aún no fue definido oficialmente, comenzará la fase sancionatoria, con la emisión de multas para quienes incumplan las normas de tránsito.
En ese marco, el desafío para la Provincia será doble: por un lado, lograr que el sistema contribuya efectivamente a reducir la siniestralidad vial; por otro, recuperar la confianza de la ciudadanía en los controles, en un contexto donde los radares fueron históricamente cuestionados.