Pro-huerta, Veinte años junto a la gente
Mediante el Pro-huerta se promueve el acceso de la población en situación de vulnerabilidad social a una alimentación sana, diversificada y saludable, a través de la autoproducción de alimentos frescos a pequeña escala con técnicas agroecológicas. El conjunto de prestaciones brindado se concreta en modelos de huertas y granja de autoconsumo a nivel familiar, escolar, comunitario e institucional (cárceles, centros de salud mental, entre otros).
Actualmente, el Programa acompaña a 630 mil huertas y 148 mil granjas, que alcanzan a más de 3,6 millones de personas. De esta manera "se llega a lugares en los que no existe institución alguna”, explicó Roberto Cittadini –coordinador nacional.
En tanto, en Río Negro "las huertas benefician a 9.300 familias, 100 instituciones y 100 escuelas", manifestó Marcela Stiglauer, coordinadora provincial del Programa en esa provincia. “Y al componente básico de huerta orgánica se le han agregado otros como granja, frutales, aromáticas y cultivos bajo cubierta". En el caso de Neuquén, las huertas benefician a 7000 familias, 300 escuelas y aproximadamente 150 instituciones.
Por otra parte, "gracias al creciente desarrollo de la producción y la disponibilidad de excedentes, en los últimos años se incorporó la comercialización de conservas, hortalizas, frutas, huevos, entre otros, como estrategia para fomentar el autosustento”, agregó Stiglauer. Tal es el caso de localidades como Cipolletti y Bariloche, donde se llevan a cabo ferias de economía social en las que se comercializan productos y se intercambian plantines y semillas.
Pro-huerta se basa en la capacitación progresiva, la participación solidaria y el acompañamiento de las acciones en terreno por parte de promotores y redes de organizaciones de la sociedad civil. Estos promotores, muchos de ellos voluntarios, son verdaderos agentes multiplicadores en todo el país.
A nivel internacional, no existen antecedentes de programas masivos y sostenidos de estas características en los países de la región. Estas particularidades del Pro-huerta se valoran explícitamente en las crecientes demandas de cooperación internacional que recibe la Argentina en esa temática.







