Nota Opinión: El fútbol de la Confluencia
Como la idea de integrar esta nueva liga con su similar del Neuquén –intentada más de una vez y probado con competencias que no pasaron de la informalidad competitiva- no prosperó, cada cual siguió su rumbo. Y así, la Deportiva Confluencia (o Confluencia como la llama hoy la mayoría) ha continuando desarrollando su calendario con más o menos equipos, aunque con una atracción bastante relativa. O, si se prefiere, lo único que atrapa del todo es ser campeón por el beneficio de ir a un certamen regional o nacional. Premio para uno, por supuesto. Y no está mal que sea así, pero en el fondo sin algún otro matiz que ayude al protagonismo global, como pudo haber sido un desglose con una división superior y otra de ascenso, que serviría quizá como incentivo para la gran mayoría de los participantes. Todos saben la relevancia que suele contener la lucha por el ascenso o descenso; casi equiparable a la de ser campeón.
Pero si eso alguna vez se habló, eso quedó ahí. En la mesa del debate. La dirigencia no se animó o no quiso. Siempre se pateó la pelota para adelante; sin saber siquiera qué había adelante. De ese modo, los torneos siguieron y el único “sube y baja” fue de los clubes que un año decidían no participar para volver luego; o bien algún nuevo afiliado.
Ahora acaba de ingresar Chichinales. Y hay que aplaudir que se abran puertas para quienes tengan deseos de superación.
Sin embargo, el destino será el mismo e irreversible. Uno más para agregar al montón. Una lástima que pasen los años y no se les ocurra organizar algo mejor.
Así anda nuestro fútbol “chacarero”; el de cada semana.







