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Más de un centenar de cipoleños gays ya pasaron por el altar

Militantes por la igualdad celebraron los 5 años de vigencia del matrimonio igualitario.
“Hace cinco años nos congelábamos en la vereda del Congreso. Cinco años después, festejábamos en el Salón Azul, junto a todos los senadores, diputados, funcionarios, actores y actrices que participaron para lograr la ley de matrimonio igualitario (sancionada el 15 de julio de 2010)”. Así recordó Ornella Infante, referente del Frente Nacional por la Igualdad Río Negro y de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA) en la región patagónica, el largo e histórico debate que terminó en ley y marcó un antes y un después para las parejas y familias homoparentales. 
“Luego de la sanción de la norma, nos levantamos con el derecho más negado históricamente”, añadió.
A cinco años de su reglamentación, advirtió que la ley no sólo cumplió el sueño de cientos de parejas del mismo sexo, sino que trajo además legalidad y reconocimiento, facilitó la aprobación de otras normas y rompió con varios estereotipos. “Permitió la derogación de los códigos contravencionales que criminalizaban la diversidad sexual y el travestismo”, apuntó Ornella.
Recordó que Río Negro fue una de las primeras provincias en derogar esos códigos. En cambio, Neuquén fue la penúltima en hacerlo, seguida de Formosa. Aún después de ser promulgada la ley, en estos puntos del país seguían vigentes.
Así, cualquier persona vestida con ropa que no era acorde a su sexo biológico podía estar presa. “Se trata de códigos que venían de la época de (Juan Carlos) Onganía y se derogaron con Néstor Kirchner”, aclaró Ornella.
Todavía quedan muchas barreras por levantar, pero el cambio es sustancial a partir de la ley. Tanto que, además de ganar un derecho y obtener la legalidad necesaria, no sólo para las parejas sino también para sus hijos, incluso de quienes fueron inscriptos antes de validar el matrimonio igualitario, la norma sirvió de marco y plataforma para otras posteriores y trascendentes.
“Después de la ley de matrimonio igualitario vino la Ley de Educación Sexual Integral, la muerte digna, la ley de femicidio, la de identidad de género y la inserción de muchas personas”, advirtió la dirigente.
Hoy, apuntó: “Las leyes nos acompañan. Hay un Estado que nos acompaña y que no nos dice con quién tenemos que acostarnos”. Reconoció la voluntad política y también destacó el apoyo de la sociedad y los medios de comunicación a la militancia de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT).