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Los desechos cloacales inundan el barrio CGT

Los vecinos aseguran que los problemas persisten hace más de diez años. Temen que se genere un foco infeccioso.

El nauseabundo olor repercute en la calidad de vida de los pobladores de la zona, que piden una solución definitiva a ARSA.

Hace diez años que algo huele mal en el barrio CGT. Esto es a causa de repetidos desbordes en una cámara cloacal ubicada en la esquina de Teniente Ibáñez y Lago Fonk.
Algunos vecinos que se instalaron allí en el 2002 recuerdan que desde ese entonces sufren esta situación que atenta directamente contra la calidad de vida de la población.
Gladys, una de las mujeres que habitan allí aseguró que el problema no es menor, ya que genera un constante malestar.
“El olor es muy fuerte, entra en mi casa y se queda impregnado en todo, no podemos ventilar porque entra más, trato de contrarrestarlo con algunas fragancias de ambiente, pero el resultado de la mezcla tampoco es algo agradable”, explicó. Asimismo, dio como ejemplo el momento de sentarse a comer con el desagradable contexto que hace que el apetito se disipe rápidamente.
Diez años viviendo en esas condiciones han colmado la paciencia de muchos cipoleños que piden una solución definitiva. Desde ARSA se acercaron varias veces al sector, donde intervienen descomprimiendo la situación, que días después vuelve a repetirse. Algunas de las personas que viven en el barrio aseguran que en más de una oportunidad cuando se tira la cadena de los inodoros el agua vuelve a salir por los baños, provocando serios trastornos en las viviendas.
Ante lo recurrente del problema, el fastidio gana volumen a la vez que aumenta la preocupación.
 
Por los chicos
Las grandes lagunas se extienden por varias cuadras en la zona, por donde circulan cipoleños de todas las edades. Sin ir más lejos, la pérdida principal de aguas cloacales se encuentra a metros de una canchita de fútbol, donde es habitual que los chicos del barrio se junten para improvisar el tradicional picadito. Al respecto, uno de los pequeños futbolistas amateur remarcó: “La pelota se nos va muchas veces para ahí y se llena de mierda, es un asco jugar así, por eso lo pensamos dos veces cuando tenemos que patear para ese lado”.
Existe, por esta cuestión, una gran preocupación ante posibles enfermedades que pudieran generarse a causa del desborde cloacal, ya que se creó un foco infeccioso de importantes dimensiones.
Los vecinos aseguran que se comunican periódicamente con Aguas Rionegrinas, pero no hay ninguna respuesta efectiva desde el organismo, salvo algunos esporádicos parches que patean para adelante el inconveniente.
Otra vecina, por su parte, señaló que algunas horas después de que los operarios de la repartición pública se van, el agua comienza a rebalsar nuevamente, a veces con una presión de tal magnitud que levanta literalmente la tapa.

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