La restinga, el paseo más tradicional de Las Grutas

Aparece cuando baja la marea. Se puede caminar o bucear.

El comportamiento del mar con su permanente movimiento modifica el paisaje costero rionegrino diariamente. El fenómeno se manifiesta notablemente en la zona de San Antonio y Las Grutas y llega a niveles sorprendentes.

Por ejemplo, en la Mar Grande, una playa situada entre ambas localidades, el agua se aleja más de 1400 metros y sólo se observa una línea difusa en el horizonte. Mientras que en el muelle de pescadores los barcos quedan posados en seco.

En Las Grutas el descenso de la marea desnuda, desde la Bajada Cero hacia el norte una restinga en la que su superficie se destaca por ser plana como una plataforma de cemento. Aquí fueron cavadas las piletas que se llenan de agua salada.

En tanto que entre la Tercera y la Séptima Bajada, unos cincuenta metros de la playa, se caracterizan por tener una restinga escabrosa plagada de pozos y recovecos que permanecen inundados y con abundante vida marina.

Esas concavidades componen un ambiente natural muy rico, donde habita una gran diversidad de flora y fauna. Y son un paseo que muchos visitantes emprenden. Escudriñar sus rincones es algo fascinante, sobre todo para el que viene de tierra adentro y para los niños, que encaran la caminata balde en mano para intentar capturar algún cangrejo.

Aparecen algas coralinaseas de colores llamativos, que se convierten en refugio de pulpos, cangrejos, camarones y peces como sargos, cabrillas, meros, pejerreyes, peces gallo, atunes argentinos y lenguados.

Después de la aventura es muy agradable llevar una reposera y acomodarse al borde de alguna de sus charcas, dado que las aguas adquieren una calidez que se incrementa con el correr de las horas. En el medio se forma la laguna mayor, que aunque no supera los 80 centímetros de profundidad en sus partes más hondas, es adecuada para practicar buceo con snorkel.

Como en otros sectores rocosos de la costa, hay que desplazarse con cuidado porque el riesgo de caídas es constante. Si bien en su mayoría las piedras están tapizadas por pequeños mejillones que hacen el piso rugoso y firme, en ocasiones se torna resbaladizo.

Además de caminar con sumo cuidado, se debe encarar la marcha con ojotas o zapatillas, pues también abundan los “dientes de perro”, un crustáceo también conocido como picoroco, que pincha severamente y hasta lastima cuando se pisa con pies descalzos.

Embed

Dos: Hay una restinga pasando la 1ª bajada y otra, muy diferente, entre la 3ª y la 7ª.

Las alternativas para el paseo

A la pileta

Entre la Primera Bajada y la Cero la restinga es muy resbalosa y se caracteriza por las excavaciones realizadas para formar piletas. No son muy profundas y se llenan con agua de mar y peces cuando sube la marea.

A pescar

A partir de la Tercera Bajada está la restinga más grande, coronada con grandes rocas en uno de sus extremos. Tiene pequeñas cuevas en las que se esconden cangrejos y otros animales marinos esperando que suba el mar.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario